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lunes, 4 de noviembre de 2013

Mallugando el asunto



Paul y Dothy Rhone
Paul ya tenía hecha su maleta, solo estaba esperando a jane para hablar con ella, a decir verdad disfrutó de los pocos meses que estuvo a su lado pero nunca sintió lo que sintió con Dothy, era diferente, a Jane la quería como una amiga hubo más de una ocasión en que en realidad llegó a pensar que con ella bien podría olvidarse del asunto de Dorothy, sin embargo las cosas salieron al revés.
Nunca era tarde para remediar los errores, Paul sentía que aun podía jugarse una segunda oportunidad de que Dothy volviese a amarlo, estaba dispuesto a conseguirle.
Al fin el timbre de su apartamento sonó, Paul se frotó las manos  estaba lógicamente nervioso pues no era para menos, seguro que a Jane se le rompería el corazón, pero sería más cruel si continuase fingiendo que le amaba cuando en realidad, tanto su mente como su corazón pertenecían a otra eso era mucho más cruel por eso consideró que era mejor dejar la farsa y que cada quien hiciese su vida por otros medios.
Dejó su maleta a un lado del closet para irse lo más rápido que pudieron permitirle sus pies a abrir la puerta, sus ojos se encontraron con una Jane sonriente como todo el tiempo, ni siquiera le pidió permiso para entrar cuando ya estaba dentro a Paul no le quedó de otra, solo se encogió y cerró la puerta lentamente. Jane observaba todo, pulcramente limpio,
-¿Y bien?-Cuestionó la pelirroja sentándose en un sofá cruzando las piernas, sacó un cigarrillo de su bolso el cual no dudó en encender para fumarlo al acto.-¿Qué era ese asunto tan importante que tenias que hablar conmigo?
Paul y Jane
Paul se frotó las manos, por alguna extraña razón los nervios habían desaparecido, bueno eso ya era un peso menos de encima podía hablar con claridad; a la par que expresarse mejor.
-Jane.-Paul también hizo lo mismo que Jane, solo que en lugar de cigarrillo, se sirvió una copa de tequila, antes de seguir hablando se bebió de un solo trago el caballito, se sirvió una vez más repitiendo la acción.-Tengo que hablarte de nosotros.
Jane se puso seria, hacia buen tiempo que no tenían una conversación a cerca de ellos, mucho menos escuchaba a Paul mencionar el noviazgo de manera tan sombría como entonces, pero antes de comenzar a hacerse ideas mejor prefirió escuchar primero, por lo que se acomodó mejor en el sillón.
-Pues te escucho amor.
-Mira, pasa que hace tiempo, anduve con una chica; la amé demasiado solo que fui ciego, no vi lo que sentía bien del todo hasta hoy, es decir…
-¿A dónde quieres ir con esto McCartney?-Jane apretaba fuertemente su puño izquierdo.
-Jane.-Paul supo que mientras más vueltas le diese al asunto, menos podría explicarle a Jane que su relación debía terminar.-Siempre he estado enamorado de otra chica.
Justo lo que temía, Jane se puso de pie de un solo salto como si hubiese sido impulsada por un resorte, una vez parada anduvo por la sala y el comedor tan aprisa que a Paul le era difícil seguirle el paso con los ojos, al cigarrillo que fumaba le siguió otro, otro y uno más, Paul le arrebató la cajetilla fumar de ese modo le iba a hacer daño.
-¡¿Quién Es!?-Paul suspiró pesadamente rodando los ojos, otra vez iban a discutir, pues bueno discutirían.-¿La conozco? ¿Esa perra es del medio?
-¡Tampoco te permito que la llames así!-Paul se exaltó.-No, no es del medio es una chica común.
Jane manoteó, entonces ¿Cuál era el problema? ¿A caso la otra era más bonita que ella? No, definitivamente no consideraba la posibilidad; estaba cien por ciento segura que eso no era más que una aventura mas de Paul.
-Comprende Jane, ¿para que seguir juntos si yo ya no te amo?
-¡Con que yo te ame tiene que bastar!
-¡No es así la cosa!-Paul el zarandeó desesperado.-Yo no quiero seguir contigo a la fuerza, estoy dispuesto a recuperar a la otra Jane, comprende por favor quieras o no voy a por esa muchacha.
-Pero Paul..-los ojos de Jane comenzaban a llenarse de lágrimas, McCartney no podía evitar sentirse culpable.-¿Por qué precisamente a estas alturas Paulie?
-Ni siquiera yo lo sé, fui un cobarde por no haberte dicho esto antes Jane, pero considero que es mejor tarde que nunca, mira ahora tu eres libre para conseguirte alguien que de verdad te quiera y te valore, yo no puedo quererte.
Jane se zafó de los brazos de Paul dándole tremenda bofetada, de momento se quedaría tranquila pero nunca, NUNCA soltaría a Paul, jamás lo dejaría para que se fuera con otras perras. Sin decir nada tomó su bolso y salió echa una furia del apartamento
Paul y John
 apenas abrió la puerta se topó con John, este la saludó sin embargo ella no le hizo caso continuando con su camino rumbo a la salida del edificio.
John no le tomó importancia, se ajustó al gorra que llevaba  y tocó el timbre.
-¡Hola Johnny!-Paul abrió sobándose la mejilla, vaya que Jane pegaba fuerte.
John viboreando todo,.
-¿Y bien? ¿Se enojó verdad?
Paul asintió ¿Qué esperaba? Era lógico.
-Y en que quedaron.
Paul tomó aire, sacándolo lentamente, a decir verdad no quedaron en nada, pero conociendo a Jane como la conocía seguro no se quedaría de brazos cruzados, de momento el coraje la pausaba, esa era una ventaja a su favor sin embargo ya después quien sabe, lo bueno de todo ello fue que no le dijo a donde iría.
-En nada, ella se enojó, no me dio chance de seguir hablando.
-¿Y para que darle explicaciones?-John alargó los brazos poniéndolos en el respaldo del sillón.-Creo que así están mucho mejor.
-pues sí, tienes razón, ¿Y que con tu problema? ¿Qué les dijo el médico a ti y a Cyn?
John sonrió abiertamente, él y Cyn fueron al médico en la mañana solo porque a la señora Lennon se le metió entre ceja y ceja, quería ver que todo estuviese en orden dentro de ella, y por supuesto también dentro de John los resultados fueron positivos, John abandonó hacía rato las drogas, el alcohol no tanto, pero no lo tomaba tan frecuentemente; lo cual quería decir que sus espermatozoides estaban formalmente aptos para poder fecundar un nuevo ovulo de Cynthia, esto sería luego de que pasase el periodo menstrual; de eso tendría que pasar una semana más, para poder empezar con su trabajo, un óvulo de Cyn esperaría para ser fecundado.
-El médico dice que todo están en regla, que dentro de un mes o dos Cyn puede quedar nuevamente embarazada.-John se mordió el labio.-Solo hay un pero.
-¿Y?-Paul regresaba de la cocina con un par de sándwiches y vasos de refresco, lo de Jane le dio un hambre tremenda,  aparte de que no quería irse al aeropuerto sin comer, aunado a que no le gustaba la comida de los aviones.
-Nada, Cynthia está en periodo menstrual.
-John que yo sepa eso es natural en las mujeres ¿Cuál es el pero?
-Que dura una semana, y a ella no le gusta hacerlo cuando entra en periodo por considerarlo antihigiénico, yo digo que nada tiene que ver, pero ya ves, Cyn es Cyn.
        Paul negó con la cabeza, si Cyn era Cyn, pues John era John o sea un calenturiento sin oficio ni beneficio, en serio había veces en que la compadecía, y otras en que ni sabía que pasaba entre ese par, lo único que todos tenían bien claro es que solamente Ringo y John pudieron encontrar sus medias naranjas y eran felices con ellas; se les notaba en todo, en la risa., en el rostro, en la manera de escribir tanto Cynthia como la madre de John eran las musas predilectas para que Lennon hiciese a veces temas que casi alcanzaban la maestría en su mayor totalidad.
Era demasiado raro que John Lennon no escribiese un tema inspirado en Cynthia, que a ver de Paul era la musa inspiradora numero uno del creador del grupo.
-Solo ten calma John.-Paul dio un mordisco a su sándwich acompañándolo de un trago de refresco.-Creo que las mujeres son un poco cuidadosas en cuanto a eso, tu solo trata de consentirla en la mejor manera posible.
John abrió la boca espantado, a esas alturas haría de Cyn una niña malcriada y mimada, más de lo que ya era.
-No me pidas eso. Oye cambiando el tema ¿A que hora te vas?
A Paul hasta eso se le habia olvidado, se fijó en el reloj de la casa, solo faltaban quince minutos para que el avión a Liverpool despejara, se levantó tal cual resorte del sillón y corriendo fue por su maleta y las llaves de su coche.
-Espera.-John lo detuvo colocando una mano sobre el hombro de Paul.-i quieres yo puedo llevarte.
-Ya estás.-Paul le pegó en el hombro derecho a modo de agradecimiento.-¡Pero apúrate antes de que pierda el avión Johnny!
John y Paul bajaron corriendo las escaleras en cinco minutos, se detuvieron un momento en el auto de John para volver a tomar aire y después John y Paul abordaron el coche, John manejaba a mas de 110km por Paris, necesitaban llegar rápido al aeropuerto antes de que el avión de McCa se perdiera.
-Buena suerte Paulie.-John se despidió de Paul dándole un abrazo una vez que lograron llegar al aeropuerto.- Salúdame a Mimi cuando tengas un momento para verla ¿Quieres?
Paul asintió estaba echo un manojo de nervios, y ni sabia porque.
-De acuerdo, bueno nos vemos.
-Adiós.
Paul tomó aire y después cogió las maletas, abordó mientras subía los escalones echó un vistazo hacia atrás John ya no estaba ahí, ahora solo le quedaba jugar bien sus cartas para que las cosas salieran como él quería.
®®®®

Ringo alzó su mano para tocar el timbre de la puerta de George, sin embargo unos sonoros gemidos provenientes de adentro le advirtieron que su amigo si estaba en casa, solo que acompañado de alguien más; desistió de tocar, ya saldría la ‘’compañera’’ de George y el tendría el paso libre para entrar, pero no se quedaría todo el tiempo afuera del apartamento de George, enfrente se encontraba un restaurante, tenia buena pinta y nunca había ido a pesar de que siempre tenía curiosidad de tomarse un café en una de las mesitas que estaban en la terraza.
Mesa de Ringo
Si algo le encantaba era ver París mas de día que de noche, la vista nocturna era hermosa sin duda, pero casi nadie lo veía de lejos en el día, podía que fuese más hermosa de lo que aprecia. Así pues, Richard se ajustó su gorra y se colocó la bufanda era un día especialmente frio estaban empezando a entrar al invierno, metió nuevamente las manos en el abrigo de lana y se dirigió al restaurante, cruzó la calle con cierta dificultad, pues era una de las principales y más transitadas.
La vida en parís era más rápida y estresante que en Londres y ni que decir en Liverpool; ¿Pero que podía decir de una capital que era considerada como una de las principales en el mundo? La idea de vivir durante todo el año de 1965 en Paris fue de Brian, quien encontró ahí varios patrocinadores que estaban dispuestos a dar banquetes, cocktails, fiestas y conciertos y sobre todo pagar excesivas sumas de dinero que después iban a parar a las cuenta bancarias de cada uno en Londres.
Se sentó en la mesa mas apartada que pudo encontrar sacó de su bolsillo la cajetilla de cigarrillos que siempre acostumbraba llevar, sin embargo olvidó en su coche el encendedor por lo que se vio obligado a pedir fuego a unas muchachas que estaban en la mesa de enseguida, el simple hecho de conseguir fuego par a un cigarro, le valió como condición tomarse una foto con cada chica, no estaban feas, al contrario; el único defecto es que él estaba casado, y no quería faltarle a Maureen, al igual que John él la amaba demasiado. Agradeció a las muchachas el fuego y siguió a lo suyo, su cappuccino doble llegó a tiempo lo cual le permitió disfrutarlo caliente con un trozo de pastel de chocolate, miró su reloj para esa hora, George debería dejar de estar ‘’ocupado’’. 
Luego de terminar las últimas sesiones para A hard Day’s Night, decidieron darse un descanso y esperar un poco más de tiempo, John no quiso seguir con la grabación de Help! Hasta no haber pisado tierras mexicanas, no sabía porque John se empañaba tanto, y los demás pero eso le servía para una sola cosa: darle más tiempo a Mo y Zac a quienes tenía bastante abandonados: no porque él quisiera sino porque el trabajo no le daba tiempo, Mo al igual que Cynthia comprendían que sus respectivos hombres necesitaban trabajar, pero para eso John quiso que se dieran todos un descanso, las excesivas giras, las continuas grabaciones, las invitaciones a programas todo eso los dejaba bastante agotados, casi o más bien sin fuerzas.

Terminó rápido su comida, dejó un billete de 100 euros y volvió al apartamento de George, esta vez ya seguro de no escuchar gemidos, tocó la puerta, para su sorpresa antes de que él entrara, iba saliendo del apartamento la mismísima Celine de Poligniac, Ringo se quedó con la boca abierta, esa mujer era la esposa del primer ministro y justamente George era su amante, al beatle menor poco le importó que Ringo estuviera viéndolo en vivo y en directo, Celine firmó el cheque y él la despidió dándole semejante beso que bien pudo haberle sacado los pulmones.
Una vez que el campo estuvo libre, Ringo se sintió en total libertad para entrar al apartamento el cual estaba no muy bien ordenado.
-Anda Riche.-George hablaba desde su habitación, estaba poniéndose lo que le faltaba de ropa, pues aunque el edificio estaba con la calefacción a lo que daba, el beatle tenía frío.-¿A que me debo tu visita?
Ringo se acomodó el saco, seguía sintiendo frio en el apartamento de George.
-No.-Richard se rascó la cien.-Estaba pasando por aquí, y pensé que no sería mala idea venir a visitarte.-Luego recordó lo de Celine, si el ministro se enteraba, estaba seguro que no descansaría hasta hacerlos pedazos.-George.
-¿Si?-George estaba en el mueble-bar haciendo un par de bebidas, tenía algo de sed, y estaba seguro que un borbon no le caería nada mal a Richard.
-¿Qué es lo que tienes exactamente con la esposa del primer ministro?
George dejó la risa, si bien Ringo era el único que sabía de la existencia de su último trabajo, pues no se lo contaba a Paul ni a John porque ellos tenían sus propios problemas.
George con la guitarra
-Nada.-George caminó hasta la salita dándole a Ringo el vaso de Borbón, el tomó asiento en el sillón pequeño, dio unos cuantos sorbos a su bebida y la dejó abandonada en la mesita de centro.-Solo es una clienta, es solamente eso.
Ringo se quedó mas tranquilo, si la relación era exclusivamente de trabajo pue son habia nada que temer.
-¿Y como está Pattie?
George estaba entretenido con su guitarra, trabajaba en una canción que tenía en mente para el siguiente álbum aunque nada más tenia escrita la melodía, las notas todavía no las sacaba.
-Perdona Rich.-George se mostró verdaderamente avergonzado, estaba tan entretenido.-No te escuché, ¿Decías?
Ringo sonrió de medio lado.
-Te preguntaba por Pattie, ¿Ella en donde esta?
George dejó de lado su guitarra española, a decir verdad hacia unos dias tuvo una pelea fuerte con Pattie, ella se fue a hacer unas sesiones a la India y bueno, él estaba solo y disponible para hacer mejor su trabajo por lo que no se preocupaba por ella, es mas ni siquiera la extrañaba.
-Creo que en Portugal.-George se rascó la cabeza.-¡Espera, espera es en la India! Pattie fue a trabajar a la India.
Ringo meneó la cabeza, era lógico que el amor por Pattie se le hubiese acabado, lo más impresionante es que a George nunca le gustaron las relaciones serias, era todo un don Juan con las chicas y ellas lo aceptaban a pesar de que era bastante mujeriego; en conclusión pobre Pattie, había veces en que sentía lastima por ella.
-¿Por qué no terminas con ella si no la quieres George?
George apartó sus ojos de Ringo, esa era una buena incógnita solo que la soledad fue algo que nunca le gustó, si permanecía con Pattie es solamente porque le daba terror saberse de alguna manera solo; y mal que bien, Pattie no era mala novia, al contrario el problema estaba con él, no era culpa suya que las mujeres le gustaran demasiado y no solo las mujeres sino también el dinero.
-Mejor cambiemos el tema Riche.
-No George, Ringo cambió de asiento.-¿Para que seguir en una relación cuando ya no existe el interés?
-¡Claro que hay interés!
-No me mientas George, tu ya no la amas ¿Verdad?
George respiró hondo, si ¿Para que seguirse mintiendo? Ya no la amaba, jamás la amó si salió con ella fue porque era buena en la cama pero nada más, el jamás sintió amor por Pattie, bueno nunca lo sentía por nadie y la verdad dudaba que su media naranja hubiese nacido.
-No.-Ringo se quedó helado nada mas de escuchar como dijo la palabra ‘’no’’ tan fríamente.-No la amo, pero aun así no puedo dejarla Richie ¿Porqué? Ni yo mismo lo sé, sé que me estoy haciendo daño y a ella también pero es algo que no me deja, es más fuerte que yo y hasta que no encuentre a la mujer que me haga perder los pies del suelo, cosa que dudo mucho que suceda.
-¿Y por que no? Mira a John, mírame a mí, y Paul bueno él está haciendo su lucha, ¿Tu porque no?
-No estoy para compartir la vida con nadie, el dinero me agrada más que otras cosas, y si te soy sincero, no creo en esas estupideces del amor a primera vista.
-¿Te digo algo? Nunca digas nunca, no sabes cuando te va a llegar.
-No importa Richard. ¿…Y que tal Zac y Mo eh?
-Ellos están de maravilla, Mo, quiere ampliar la familia, pero apenas tenemos a Zac, creo que lo mejor sería que esperemos un tiempo antes de hacer cualquier cosa, ya sabes.
George se quedó callado, ya casi todos estaban casados bueno a excepción de Paul, pero no tardaría en estarlo también claro si es que lograba convencer a Dothy de regresar a su lado; entonces él se convertiría en el único Beatle en quedarse soltero, bueno eso no estaba mal pero también le daría algo de mala pinta al grupo. O quien sabe conociendo como conocía a Brian, de seguro que lo iba a usar a él para darle más publicidad al grupo. Pero mientras se conseguía una mujer que lograra doblegarlo, él seguiría disfrutando de su soltería.




viernes, 4 de octubre de 2013

Citas y charlas animadoras

Para las cuatro de la tarde los que brillaban por su ausencia en el estudio eran Paul y George, Ringo y John entre tantos e entretenían fumándose el ultimo cigarrillo que les quedaba sentados de tras de la batería, mientras Ringo luchaba por no quedarse dormido, John no podía evitar reír respecto a lo de anoche, anterior, era la primera vez que veía a Cynthia tan decidida a hacer algo con él, por ejemplo antes de ser famoso le había pedido que se casaran, pero el problema es que Cynthia aun no terminaba los estudios y no quería dejarlos inconclusos, después terminó la carrera y el problema fue que no quería dejar sola a su madre, John pensó seriamente en largarse con los chicos a Londres, lo único que los hacía retenerse en Liverpool es que no quería irse de ahí sin llevarse a Cynthia con él siendo su esposa; solo tuvo que esperar un poco mas; le dio resultado varios meses después de que Cynthia terminase con sus estudios, se les ocurrió hacerlo pero John no se protegió apropósito, el resultado de eso fue Julián entonces son hubo reparos Cynthia no estaría dispuesta a ser madre soltera y cuando John supo lo de Julián aceptó casarse con ella de mil maneras.
Ahora que se habían propuesto tener otro bebé estaba seguro que la responsabilidad seria por cuenta doble, sin embargo eso era una nueva fuente de inspiración para John. En medio de toda su felicidad en cuanto a su vida familiar solo una cosa lo tenía realmente preocupado, la situación para poder pisar suelo mexicano, cada que se acordaba de ese tema no podía evitar que le diesen fuertes dolores de cabeza, de algún modo Brian estaba contactándose con Olivia Uruchurtu la sobrina del jefe de gobierno mexicano para poder tener el permiso, pero por lo que se veía las cosas no saldrían del todo bien, según la chica su tio era de ideas viejas, no consentía los nuevos cambios que estaban teniendo los jóvenes ni tampoco las innovaciones en cuanto a la música aun así seguía dándoles alas, al parecer ella era la más determinada en convencer a su tío para dejarlos pisar suelo mexicano.
Cansado de tanto darle vueltas al asunto, John dejó escapar un suspiro soltándolo lentamente; Ringo solo volteó a verlo con desinterés.
-¿Y tu que tienes?-Preguntó solamente por educación. Pues con el sueño que se cargaba necesitaba que alguien le platicase algo.
-Me preocupa lo de México Ritchie.-John se talló la cara, al tiempo que apagaba el cigarrillo con el pie.- No puede ser que ir a ese país sea más difícil que pisar Estados Unidos. ¡Es increíble!
-Hay de personas a personas John.-A ringo se le habían dormido los pies, considero prudente levantarse y caminar.- Pero según Brian todo se va a arreglar.
-Eso espero Ringo.
La puerta se abrió dejándoles ver a unos Paul y George con las caras mas pálidas que si fuesen estatuas de mármol, al verlos John no pudo evitar reírse, Ringo solamente se quedo sentado en su batería mirándoles con una sonrisa burlona en los labios.
-¡Que noche la de aquel día no Paul!-Ironizó Lennon rompiendo a carcajadas después.
McCartney no dijo nada, le miró como quien quiere matar a alguien con la mirada, no funcionó John seguía riéndose a carcajada suelta con las manos puestas sobre el estomago, el cual ya le dolía debido al ejercicio que hacia al momento de reír. Enfundó su hofner comenzando a hacer unos ligeros acordes al tiempo que George y él practicaban con voz.
-Señor Harrison, tiene llamada por la línea cinco.
George dejó a lado los ensayos siguiendo a la joven secretaria de Brian una vez que hubo perdido de vista el estudio, aprovechó para tomar a  la chica y estamparle los labios robándole uno de aquellos tantos besos.
-Recuerda que me debes una noche.- Melody acariciaba su torso con el dedo índice; George seguía a lo suyo o sea los besos.-Te parece si te espero en mi apartamento a las nueve.
-Lo siento cariño, esta noche hay fiesta de nuevo, no podré ir hasta las doce y media ya sabes cómo me gusta que me esperes.
George se sentó en la orilla del escritorio cogiendo la bocina del telefono.
-¿Bueno?
-¿George?-George rodó los ojos solamente con reconocer a Celine, comprendía que le seria difícil quitarse a esa mujer de encima.-George te necesito.
-Ya te dije que solamente una vez Celine, no más.
-Estoy dispuesta a pagarte lo doble, lo triple si quieres pero por favor George, solo un par de noches más.
-¡¿Un par!?-George se carcajeó a modo sarcástico.-No Celine, estas confundiendo las cosas, soy un caballero de compañía no un amanta de planta ¿entiendes ese concepto verdad?
George solía molestarse con aquellas mujeres que solían tardar en comprender su modo de trabajar, desde que entró a aquella sociedad de ‘’dadores de placer’’ las reglas eran estrictamente básicas no más de una  sola noche con las mujeres y la otra no enamorarse de las clientas, eso ponía estúpidos a los caballeros impidiéndoles hacer un buen trabajo, a Geroge le tocaron unas mas hermosas que otras, pero jamás sentía parecido al amor, solamente atracción física; sobre todo sexual.
George respiro pesadamente, era obvio que de Celine se podría deshacer solo haciendo múltiples esfuerzos y eso quien sabe, la mujer estaba demostrando demasiado interés en él, no podía permitirse eso al menos si es que quería seguir con ese trabajo. Aunque viéndolo del  modo claro, no era un trabajo sino el producto de su diversión personal, su verdadero trabajo eran The Beatles.
Sin embargo si mal no escuchó Celine mencionó que estaba dispuesta a mencionar la cantidad pagada la última vez, fueron 16 mil euros, entonces si accedía una última vez a acostarse con ella, pagaría entonces 32…cantidad muy buena como para desaprovecharla,
-De acuerdo.- Celine sonrió desde el otro lado de la línea apretando fuertemente el cable del telefono.-Solo que campos libres, tengo solamente dos el sábado de ocho a diez de la noche.
-Como tú quieras amor, el lugar lo pondré yo, no quiero tener problemas con mi marido.
-Y sé pequeña. Entonces tú me marcarás el sábado a mi apartamento, ya te sabes el número.
-De acuerdo, hasta el sábado entonces.
George colgó colocando la bocina en su respectivo lugar, no sin antes pasarse al lado que ocupaba Melody, esta estaba ocupada mandando un par de faxes para Brian Epstein que de último momento tuvo que viajar de improviso a España, donde estaba concretándole a los chicos una segunda visita. Melody sintió las manos de George posarse en sus pechos, los cuales no eran ni pequeños pero tampoco grandes, cabían perfectamente en las manos del beatle.
Melody a pesar del deseo que sentía tuvo que desistir, una cosa era el trabajo, otra muy diferente era dejarse llevar por George, si bien sabia como toda mujer que se le topaba enfrente, que resistirse a sus encantos varoniles era más difícil que tratar de resolver cualquier tipo de ecuación matemática,  Solo que había que enseñarle a George Harrison que no todo el tiempo tendría ventajas o bien se le cumplirían sus caprichos.
Meoldy se desapartó poco a poco sin que nadie más que ella misma sintiera el pesar de tener que hacerlo, no le convenía que la secretaria uno de Brian llegase y la encontrara en esa situación con George.
-¿Y a ti que mosco te ha picado?-George esta vez volvió a su lugar, totalmente frío.
-Sabes que en horario de trabajo no puedo dejarme llevar George, por eso prefiero que vayas a mi casa.- Melody esta vez fue quien se puso melosa, tomando a George de la corbata lo aproximo hacia ella haciendo que quedara en medio de sus piernas.-Ahí puedo brindarte la atención debida sin fisgones por los lados, y por supuesto sin que esa novia tuya se vaya a aparecer.
George se sonrió, si le daba  razón, sería mejor esperar hasta la noche a fin de cuentas, no iba a quedarse sin diversión, esa tarde tenía cita con una clienta bastante peculiar; aparte de que esta vez no sabría que inventarle a Pattie, varias veces lo captó in fraganti con Melody y el repertorio de mentiras se le estaba acabando.
Como ya no soportaba sus escenas de celos ni sus llantos; aparte de que  le agregaba que estaba cansado de tener que llegar cada segundo día a su apartamento con un montón de flores y cajas de chocolates, no era ameno seguir escuchando sus reclamos, que si ya no le quería como antes, que si ya estaba perdiendo interés en ella, que se moría si dejaba de quererla en fin, Pattie sabía muy bien como mantenerlo sujeto a ella con chantajes, lo único con lo que la rubia modelo no contaba es que todos tenían un límite, y ella revezó el suyo desde hacía un año exactamente,
-Como quieras.-George le dio un beso sorpresa a Melody.-Hasta la noche entonces.
Sin más se dio la media vuelta camino hacia el estudio, se talló la cara varias veces antes de girar finalmente la perilla.
®®®®
Estaban tratando de modificar algunos sonetos en You gonna lose that gril, pero la mente de Paul se encontraba situada en otro lado o mejor dicho; en otro alguien, Dorothy ocupaba si bien la mayoría de sus pensamientos, y justamente habia una razón por la que ‘’you gonna lose that gril’’ le hacía pensar en tantas cosa que estuviesen pasando hoy por hoy si no se hubiera confiado en que la chica no se atrevería a mandarlo al demonio, Paul sentía a Dorothy bastante apegada a él, lo que le dio muchas veces el poder de hacer lo que el viniese en gana con ella, casi, casi de sentirse su único dueño pasando por encima incluso de sus propios padres.
Durante los meses de noviazgo se encargó de cambiar parcialmente todos los gustos de la chica haciéndola lucir justo como a él le gustaba, un look estilo Bridgitte Bardot pero que nunca era suficiente para cumplir sus expectativas.
Si la hubiese sacado una noche y la tratara como se merecía quizás no se sentiría tan miserable como en esos días, la soledad lo estaba ahogando, sentía que tenia mas apego hacia al alcohol, que a veces abusaba de él y bebía hasta quedar inconsciente de no saber de sí mismo, ya a esas alturas Jane Asher no era suficiente para ocupar el lugar que alguna vez tuvo Dorothy con él, para terminar rápido Pau;l McCartney sentía que su vida en la actualidad era un asco, lo único que le salvaba del suicido era la amistad de John, George y Ringo de estar como se decía completamente solo, seguro que ya habría acabado con su vida de una vez por todas, a fin de cuentas la sentía inútil.
Los tres chicos miraban a Paul esperando a que cantara parte del estribillo junto con George, pero nada, Paul solo estaba mirando fijamente; parecía como que andaba en otro lado. John hizo una señal al ingeniero de sonido para que apagara los aparatos, estaba convencido de que los chicos necesitaban un descanso.
Llevaban ya más de cinco horas sin parar, seguro eso es lo que tenía a Paulie tan distraído.
Paul se fue al pasillo en esos momentos estaba seguro que un cigarrillo no le sentaría mal, a parte que no le gustaba fumar cuando los chicos estaban comiendo. Lo único que no se fijó es que John salió tras él.
-Paul.
Paul paró su caminata, en realidad no quería fumar en el pasillo sino en el parque que estaba justo enfrente de la disquera, sería un lugar bonito y tranquilo para poner sus ideas en orden y pensar en que iba a ser su vida.
-¿Qué sucede John?
John respiró profundamente, desde que se casó con Cynthia sentía también que había dejado de restarle importancia a Paul; que ya no hablaban de sus cosas como antes, pro estar ocupado de las mínimas necesidades tanto de Cynthia como de Julián. En pocas palabras como padre y esposo estaba funcionando a las mil maravillas, incluso él mismo se impresionaba al ver que bien estaba saliéndole el trabajo, pero como amigo dejaba mucho que desear, Paul estaba mal desde hacía algunos días y solamente le veía pero nunca le preguntó el porqué, se supone que eso no hacen los amigos.
 -A mi nada.-John sacó su cajetilla de cigarros, cogió uno de ella dándoselo a Paul para que lo encendiera.-La pregunta más bien es ¿Qué te pasa a ti?
Paul miró a John de reojo, quería hablar, bueno hacia tanto que no hablaban de sus cosas privadas, que hasta se olvidó de que alguna vez lo hacían, también entendía ya no tenía que ocuparse de él teniendo motivos más importantes en cuales centrar su atención.
-John, sabes que yo puedo con mis problemas si, a parte con Cynthia y Julián tienes suficiente como para que…
-No eres un problema Paul, desde hace dias te veo, intranquilo, anda ¿Qué te pasa?
Paul suspiró pesadamente dejando salir el aire por sus fosas nasales de modo lento, era mejor desembucharlo, así se sentiría menos miserable.
-Dothy se casa.-John hizo una mueca, entonces con que eso era, solo que no sabía porque le afectaba tanto; siendo que ellos terminaron desde hacía algunos años.-Si, el hecho es que todavía sigo enamorado de ella, ni siquiera yo mismo sé porque, el hecho es que lo estoy y bueno de nada me sirve porque estoy seguro que si voy a Liverpool a tratar de hablar con la chica me va a mandar al demonio apenas me vea.
Paul se llevó el cigarro a la boca dando una larga bocanada, después dejo escapar el humo por la misma haciendo un largo sendero de este.
-¿Y cómo sabes que va a suceder eso si aun no haces la prueba?
Paul se rió a modo sarcástico ¿Qué si como lo sabía? Fácil, la chica no iba a querer volver con él después del trato que le dio, era obvio que no se quedaría soltera toda la vida esperando a por él, se conseguiría a alguien que de verdad valiese la pena para compartir sus días a su lado, lógico, lo que hacían todas.
-A ver John.-Paul se recargó en una pared, cruzando los brazos y las piernas.-Es fácil, ¿Crees que Dorothy querrá siquiera volver a verme al cara después de como la traté? ¡Obviamente no! Por eso es mejor quedarme aquí y ella allá, creo que lejos estamos mejor.
-¿Aunque a ti te duela? ¡Vamos Paulie!-John trataba de animarlo justo como Paul lo animaba a él, cuando creía que las cosas con Cyn estaban perdidas, era lo que quería levantarle el ánimo, recordarle a McCartney que si alguna vez pudo lograr que Dorothy se fijara en él, quizás podría lograrlo una segunda bien decían por ahí que donde hubo fuego; cenizas quedan, y probablemente con Paul y Dorothy quedaran no cenizas sino brazas todavía esperando a que el fuego volviese a arder.-¿Por qué no vas a Liverpool y le hablas de lo que sientes? No pierdes nada, si la chica te acepta bien y si no insiste, mírame a mí con Cyn creía que todo estaba perdido, me funcionaron las cosas míranos ahora, casados ,felices y con un montón de babas llamado Julián.
Paul no pudo evitar reír, siempre la peculiaridad principal de Lennon era arrancarle una carcajada a las personas aun en sus momentos más difíciles, por eso es que consideraba a John más que un amigo, un hermano a quien pensaba considerar toda la vida.
Pensándolo mejor, John tenía razón, debía dejar de lamentarse, mover el también los hilos que tuviese a su alcance para poder lograr su cometido, estaba seguro esta vez que tendría suerte, aunque solo le restaba una cosita: hablar con Jane a cerca de sus verdaderos sentimientos, estaba seguro también de que la pelirroja entendería, que aceptaría las cosas  o al menos eso es lo que Paul McCartney quería creer.
Luego de mucho pensar las cosas y provocarse él mismo un dolor terrible de cabeza debido a eso mismo, miró nuevamente a John, quien mantenía los ojos fijos en la calle entreteniéndose con los autos que iban y venían.
-Creo que tienes razón John.-John le palmeó el hombro derecho varias veces.-Tengo que jugar mis cartas, quizás las únicas que me queden, pero al menos tengo que irme haciendo tiempo, solo me queda un mes, ella se casa en un mes y ese es el tiempo que tengo para hacerla cambiar de opinión.
-Esa es la actitud Paulie ¿Cuándo piensas irte?
Paul se quedó callado, debía arreglar sus pormenores con Jane, sería injusto largarse tras otra mujer dejándola a ella botada, quería hablar con ella primero, tratar de hacerla entender que ellos no eran más que la pareja que entusiasmaba a la prensa; porque estaba seguro que Jane andaba con él solo porque veía cierta promoción a su carrera de actriz, y él, bueno de algún modo tenia parecido con Dothy.
A parte sus celos los estaba convirtiendo en paranoia, veía cuernos donde prácticamente no los había, a menudo se enojaban, rompían y volvían al día siguiente, eso era una de las tantas cosas que no le gustaban a Paul de ese noviazgo de farándula.
-Creo que pasado mañana.-Paul se sobaba las sienes con el dedo índice y anular.-Espero que me vaya bien, otra de las cosas que tengo que hacer es hablar con la verdad a Jane, no se merece vivir engañada, ella merece alguien mejor, que sepa valorarla más yo ya no puedo.
John asentía mientras se encogía de hombros, en el fondo le daba gusto que Paul hubiese entrado en razón, ahora solo faltaba que Asher comprendiera que su amigo no era para ella, que de nada valdría tenerlo amarrado junto a ella si en la relación ya no había amor por parte de Paul.
-Entenderá Paul y si no pues tú no puedes hacer nada, solo déjala y sé feliz.
Paul sonrió, estaba ahora alegre, lleno de optimismo y alegría, no cabía en sí de gozo, en fin muchas de las cosas que lograron su pequeña pero productiva charla con John Lennon, le dieron ganas de volver prácticamente a la vida.
®®®®

Las once y media, George se estaba aburriendo en aquel fino y caro restaurante de la zona céntrica parisina, fue citado ahí por una de sus clientas el problema es que al cita era desde las diez, transcurría ya más de hora y media y la mujercita ni sus luces, apuró su vaso de Whiskey, pidió otro, esperaría el resto que falta así n que se fuera mucho al diablo, tenia cosas más importantes que hacer.
Mientras bebía el Whiskey se puso a fisgonear el lugar no muy lejos a la redonda para ser exacto se encontró una mujer, rubia, algo mayor a juzgar por la apariencia pero se veía prácticamente juguetona; ella dobló sus dedos haciéndolo ir hasta donde ella, George meneó la cabeza de un lado a otro indicándole que estaba esperando a alguien, entonces la rubia comprendió, tomó su copa junto con su bolso comenzando a andar hacia el beatle.
-¿A quién esperas?
-Se supone que a una clienta, no debe tardar.
-Soy yo.
George apretó el vaso, se notaba a legua que esa era de las que les gustaba hacer lo que querían con los hombres, solo que al diferencia era que él no era de esos.
-¿Hubo necesidad de hacerme esperar tanto?
Madeleine se soltó riendo a carcajadas, le empezaba a conocer y eso que solo tenía menos de dos minutos conversando con él, estaba segura que ese chico seria su fuente de inspiración perfecta; el personaje varonil de su novela tenia las características de ese inglés, tosco, atractivo, ardiente, apasionado, joven en fin era el Charles Louis perfecto para idear su nueva novela.
-Me gusta hacerlos sufrir.-Madeleine quiso coger la barbilla de George, este sin embargo cogió pero su muñeca apretándola fuerte entre su mano.-Me lastimas.
-Numero uno Madeleine, no soy un idiota, numero dos odio que jueguen conmigo, numero tres comprende no soy como esos francesitos pendejos que acostumbras ¿queda claro? Puede que aquí seas tu quien page, pero el que ofrece el sexo y el placer soy yo, entonces por ende me toca la otra mitad del negocio ma belle.
Madeleine sonrió retorcidamente, su mente mientras George hablaba comenzó a maquinar lo que sería el primer capítulo de su nuevo libro, si una escena donde Charles y su nueva sumisa estarían en una situación incómoda, pero candente y excitante para más de una; incluso ella misma sentía como su sexo se mojaba mas y mas dejando sus bragas completamente húmedas, ya ansiaba ser poseída por aquel demonio de piel morena y ojos negros; ser sacudida por sus brazos, tocada por su cuerpo, torturada por aquellos carnosos labios, que…
-¡Madeleine!-George le zarandeó fuertemente haciéndole perder la poca voluntad que le quedaba, para ese entonces, Madeleine de Contalux podía llamarse a si misma la sumisa de George Harrison.
Madeleine no soportó mas, estar en ese maldito restaurante le estaba matando en esos momentos lo único que realmente ansiaba era tener a George dentro suyo con todo su esplendor, dándole hasta hacerla desfallecer de placer. Se dejó ir a los labios de George sorprendiéndolo, tomándolo plenamente por asalto, no le importó que los pocos que estaban a su alrededor se le quedasen mirando como si estuviese loca, aunque bueno si lo estaba pero por él.
Por su parte a George el enojo se le pasó rápido; la excitación se hizo presente, el que Madeleine reaccionara de esa manera tan rara, peculiar y apasionada al mismo tiempo provocó que su miembro se endureciese al acto, sin siquiera sospechárselo Madeleine tenía ya metida su mano dentro de sus pantalones palpando a plenitud su erección.
-No puedo verte pero sospecho que has de ser enorme
Ese último comentario le arrancó una leve carcajada a George.
-¿No quieres que mejor nos vayamos de aquí? Conozco un hotel de por aquí cerca.
-No, necesito que sea en mi apartamento, mejor vámonos.
Madeliene dejo en la mesa 300 euros, jalando a George de la corbata apurándolo a caminar, en el coche de George lo que siguió fue una sesión de besos y tocamientos previos; George aventó a Madeleine al lugar que le correspondía en el auto poniéndose a conducir hasta llegar al edificio donde vivía.
Dentro de su apartamento siguieron besándose, Madeleine le arrancaba prácticamente la ropa aventándole a donde mejor le pareciera, George hacia lo mismo, desde hacía unos minutos le dejó sin vestido ni sostén solo le quedaban las bragas, esas quiso guardarlas para el restaurante. A ciegas logró llegar a la habitación de Madeleine, ahí le ató a la cama;  le dio unos cuantos golpes alrededor del cuerpo con sus cinturón, los gemidos de Madeleine no hacían otra cosa más que ponerlo más duro; su pene estaba a nada de explotar dentro de los pantalones, sin embargo era la misma Madeleine quien no le permita quitárselos.
Siguió golpeándola hasta que el escuchó gemir, vaya nunca le había tocado una de esas; pero por ello no diría que era malo al contrario, el también ya estaba en su punto. Madeleine se puso boca arriba en el colchón abriendo las piernas al tope.
-Estoy lista George.
George aventó el cinturón lejos de su vista, se bajó rápido los pantalones metiéndose en medio de las piernas de Madeleine, llevó su miembro directamente hacia el centro de aquella mujer, y comenzó a penetrar tan fuerte como su complexión se lo permitía, sin embargo cada penetración le era menos a Madeleine siempre exigía más rigor, más fuerza y mas profanidad  él se lo daba  todo sin cansarse, para eso era su trabajo para dar placer, obedecer a las clientas; siguió con las penetraciones haciéndolas duras, y cada vez más profundas que la vez anterior, estaba seguro de haber hecho sangrar a Madeleine pues a pesar de estar a obscuras podía apostar que en las sabanas había una pequeña mancha y de semen no era.
Terminó corriéndose con las uñas de Madeleine bien enterradas en su espalda, fue la mejor sesión de sexo que había dado en todo el tiempo que llevaba en ese trabajo, a criterio de George;.
Estaba demasiado agotado como para volver a conducir, Madeleine le dio permiso para quedarse en su apartamento, estaba segura que aprovecharía el día siguiente para una nueva sesión que el dejase la imaginación viva.



domingo, 4 de agosto de 2013

Algunos sientan cabeza y otros…pues no tanto

La presentación en el cocktail fue bastante agradable, los chicos supieron cómo ponerle más ambiente a la fiesta, tocaron siete canciones de las más populares please please me. Twisth and soth, a hard da’y’s nigth, I love her entre otras.
Terminaron la ronda bastante cansados, John tuvo un leve dolor de garganta que lo privó de seguir disfrutando de la fiesta por lo que él, Cynthia y Julián se retiraron antes de la media noche. Ringo y Maureen se fueron con ellos pues Zac se empezó a poner molesto.
Solo se quedaron en la fiesta George, Pattie, Paul y Jane. Los cuatro se quedaron hasta que terminó después fueron a un club nocturno algo famoso en París, ahí siguieron la fiesta y para terminar un tanto ‘’alegres’’ en casa de Paul.
Apenas llegaron a la puerta lo primero que hizo George, quien ya iba bastante ebrio, no cabía decir que más que el mismo Paul, se cayó al entrar a la casa, seguido de Jane, Paul y Pattie soltaron la carcajada sosteniéndose de las paredes, al tiempo que caminaban torpemente hacia el interior.
-¡Eh Paulie!                                                         
George le lanzó los restos de un sándwich de jamón que cogió de una charola, Paul lo atrapó con la boca, masticó alegremente como si nada pasara, las chicas pusieron cara de asco y George se reía como un idiota tirado en el suelo.
El juego de atrapar comida y bebidas se tornaba aburrido, George quería jugar a algo más…divertido se levantó a duras penas de su sofá y anduvo hacia un estante sacando de ahí una botella de brandy ya vacía.
-¿Qué les parece si jugamos verdad o reto?
Pattie y Jane se voltearon a ver, Pattie por su parte sabía muy bien por donde quería ir su novio, y no era algo muy agradable siendo que cuando a George se le ocurría jugar ‘’verdad o reto’’ los reto siempre eran un tanto fogosos.
-¡No empieces con tu jueguito otra vez George!
George alzó los brazos al tiempo que movía las manos y hacía gestos de burla, Pattie se enfadó.
-¿A caso no la has pasado bien terroncito?-George se sentó a su lado, besaba su cuello al tiempo que metía su mano dentro de su blusa logrando coger uno de sus senos.—Que yo sepa a ti te encanta jugar verdad o reto, siempre terminas disfrutando más que yo, acuérdate de la última vez que jugamos.
Pattie pintó una sonrisilla boba en su rostro, sí ni falta hacía que se lo recordara nada mas de acordarse de cómo Eric Clapton se movía dentro de ella…¡Dios! Pero una cosa era Eric y otra muy diferente Paul, estaba segura que Paul era demasiado tiernito, y a ella le gustaban las cosas rudas, salvajes, justo como George. Por eso era su hombre perfecto,
-Pero es que no creo que Paul sirva mucho para eso…
-¡Ten cuidado con lo que dices zorra!
Jane se acercó a ella dándole un jalón en el cabello, Pattie estaba bastante borracha, cuando se emborrachaba y le buscaban pleito tendía a ponerse agresiva, y Jane le buscó. Se puso en pie con dificultad, agarró aire y se tiró encima de Jane empezaron a rodar por el suelo, jalándose de los cabellos, dándose, mordidas, rasguños, arañazos, Jane se quedó encima de Pattie por un momento lo que le permitió darle un golpe en un ojo  otro más en la nariz lo que le causó hacerla sangrar.
Entre tanto George y Paul se divertían jugando cartas, el que perdiera, perdía consigo una prenda de ropa y a Paul solamente le quedaba la ropa interior dado a que George le había quitado hasta los calcetines.
-¡Ya vale George no quiero seguir jugando!
Paul hizo ademán de irse, sin embargo George le miró de manera burlona.
-¿Qué? Al bebé Paul no le gusta perder.
-No soy un bebé.
-Sí lo eres.
George tenía toda intención de molestar a Paul, no sabía cómo pero siempre lo lograba.
-¡Ya George dije que no! Mira, solamente tengo unos miserables bóxers encima tu solamente te has quitado el saco, la corbata y al camisa, a mí ya me bajaste 200 libras del bolsillo.
-¡¿Y que!?-Vociferó George sintiéndose ofendido.-Es tu culpa por no saber jugar bien naipes.-Luego giró su cabeza, Pattie y Jane seguían dándose de golpes, pensaron que se cansarían solas pero al parecer las cosas no eran así.-¿Qué me dices de ir a desapartarlas?
Paul lo meditó un poco, echó un vistazo hacia donde estaba Jane y la verdad estaba muy furiosa, no quería tener un lindo rasguño como los que Pattie tenía en la cara por lo que se abstuvo de hacerlo.
-Creo que mejor hay que dejar que se desahogan, dicen que los golpes son una manera muy chévere de desahogo personal.
George lanzó una carcajada, en fin eran ellas quienes estaban peleándose no ellos, siguió mirando a su alrededor, descubrió en la mesita que estaba enseguida de la puerta un periódico, gateó hasta allá dado que por su condición de ebrio ya no podía ponerse en pie, lo tomó y leyó el encabezado donde con letras grandes y claras anunciaban en compromiso de Dorthy Rohne con un tal Frederick Zoller, un alemán con millones en la bolsa.
Paul miró a George, a esas alturas nada podía hacer, lo único que hizo fue apurar su trago de Wiskhey y servirse otro. Al menos con alcohol mitigaba un poco la rabia que lo consumía por dentro.
-¿Es por esto que has estado con el humor tan negro este día?
Paul no podía negarlo, si bien rompió con Dorothy en 1963, sin embargo la extrañaba, la extrañaba muchísimo. Ya no podía hacer nada por volverla a su lado, ella ya no volvería a pertenecerle y debía dejarla ir aunque le pesara. Ahora él estaba con Jane, para el mundo Paul McCartney y Jane Asher eran la pareja perfecta, todos los veían casados y con un montón de hijos. Pero no era lo que Paul mismo quería.
Ese niño que perdió Dorothy fue el motor que la impulsó a aventarlo.
-Sigamos jugando.
Paul volvió a su sitio, quería olvidar, beber hasta no saber de si mismo, las chicas hacía rato que dejaron de pelearse quedándose dormida una sobre la otra, hasta parecían lesbianas.
-Te doy un consejo Paul.-George volvió a su lugar, aun en su estado de embriaguez tenía algo de cordura.-Ve a Liverpool, hazle una visita y cuéntale de tus planes nada pierdes.
Paul se carcajeó, ¡Como si fuese tan fácil! No podía llegar con un ramo de flores a casa de Dothy y decirle ‘’Hola preciosa soy Paul, si Paul McCartney el mismo que te obligaba a lucir tipo Bridgette Bardot ¿Te acuerdas de mí? Pues bien ¿Qué crees? Que por pura casualidad sigo enamorado ¡Vamos a casarnos!’’ Estaba seguro que apenas terminase de hablar y la chica lo mandaría al demonio, tenía que admitir que nunca fue un buen novio ni para ella ni para Jane. En teoría no era bueno para nadie, solo tenía a la música como compañera.
Esa noche quería olvidar, jugar, reír, divertirse, beber hasta no saber de sí mismo. Eso haría, bebería hasta no saber nada de nadie; absolutamente de nadie. Tomó la botella de Wiskhey se la empinó y bebió de un solo trago, George solo se limitaba a observar, definitivamente tenía que estar muy dolido para actuar así y le daba lástima. Paul tenía la oportunidad justo en su maldita cara y como si nada la dejaba ir.
®®®®
La vida de John Lennon cambió en dos cosas; la primera es que estaba casado con la enojona más bella  de Liverpool o sea Cynthia Powell aún no se acostumbraba a la idea de que por fin Cyn fuese su esposa. Y la segunda que tenían un hijo,, el pequeño Julián o Jules como le llamaba Paul para no mencionar el nombre completo.
Ese par eran su principal motor de vida, por un lado Cynthia por ser la única mujer en la tierra capaz de domarlo, por el otro estaba Julián que aunque era un bebé muy hermoso; el único problema es que no dejaba de llorar.
John caminaba de aquí para allá en aquella suite presidencial del Chateau Hotel de París sin poder callar al pequeño Jules, que al parecer heredó el mismo genio de su madre. Claro el recordar como Cynthia lo pateaba, cacheteaba y golpeaba antes de ser su novia le dio risa, pero bien dicen que quien persevera alcanza él perseveró y alcanzó.
-Jules, Jules, Jules, Jules.-John se sentó en la orilla de la cama al tiempo que se ponía a Julián en las piernas y empezaba a mecerlo.-Creo que sacaste mas lado Powell que Lennon eh.-Julián dejó de llorar poniendo su mirada fija en su padre.-Sí si te diré que tu madre y yo antes de casarnos tuvimos varios altercados, aunque debo decir que Cyn cuando se enoja se ve no linda, lindísima si nada mas vieras como se le abren esos ojos azules que tiene, no has visto nada amigo.
Julián se soltó a reír, John se extraño por eso ¿A caso lo estaba entendiendo? ¡Pero si apenas era un bebé! ¿Cómo le iba a entender? En fin eso era lo de menos, como vio que el plan daba resultado siguió platicando.
-Deja que crezcas.-Luego lo paró sosteniéndolo debajo de los brazos.- Puede que te deje subirte al escenario, sería bien que empezaras a conocer el negocio, estoy seguro que serás un gran rockero no un típico van Gogh como dice Cyn. Eso no te sienta para nada.
-¡Gigu. Gigu!-Julián se puso a aplaudir constantemente. Eso de ser artista de rock le gustaba, sí, cuando creciera, ganaría dinero y sería como su padre.
Otra vez estaban de acuerdo, Julián se puso a hacer burbujas con saliva manchando con ellas la pijama de seda negra de su padre. Pronto el sueño vencería al niño,, Julián bostezo al tiempo que se estiraba en los brazos de John lo único que tuvo que hacer fue mecerlo y tararearle Hello Little Girl y listo, Julián se quedó dormido.
Cynthia iba saliendo del baño enredada en una toalla en el cuerpo y otra en el cabello. No pudo evitar quedarse parada junto a la puerta, John y Julián siempre fueron un buen equipo. Sentía muchas veces que su hijo tenía más conexión con su padre que con ella misma. Cosa que al contrario de disgustarle, le agradaba en demasía.
John no se dio cuenta de que Cynthia lo observaba cantar a Julián, cuando terminó de hacer su presentación privada para su hijo lo depositó suavemente en su cuna, no sin antes ponerle a Floffy, su oso de peluche favorito.
-Es increíble que se lleven tan bien ustedes dos.
John se giró rápidamente, Cynthia seguía recargada en la puerta sin dejar de sonreír, vaya que Lennon lograba impresionarla más de la cuenta. John se acercó a ella tomándole de la cintura al tiempo en que ambos se fundían en un beso tierno, que con el tiempo comenzó a tornarse demasiado salvaje. Ambos se separaron con las respiraciones agitadas y los labios hinchados.
-¿Sabes en que he estado pensando últimamente Cyn?
John acariciaba el hombro derecho de su mujer, haciendo dibujos circulares con su dedo índice.
-¿En que?
-Pues en que Jules está demasiado solo.-John acariciaba un mechón de cabello enredándolo en su dedo índice.-He pensado en que tal vez un hermanito no esté para menos.
Cynthia movió los labios de un lado a otro muchas veces pensó en la idea de tener otro hijo, Julián ya tenía dos años y bueno ella quería tener una familia grande, si mucho con unos tres o cuatro hijos como máximo.
-Pues fíjate que yo he pensado lo mismo que tú.
John atrajo mas a Cynthia hasta hacer que sus pelvis se rozaran, Cynthia comprendió el mensaje. No tuvo nada más que decir cuando ya se encontraba con sus piernas alrededor de la cintura de su marido, mientras se lo comía a besos, John a tientas caminaba hacia la cama, la cual no hayo, desesperado por entrar rápido en acción pues prefirió hacerlo en el piso a fin de cuentas estaba alfombrado.
Se deshizo rápidamente de la toalla que cubría el cuerpo de su mujer. Una vez que la desnudó se quedó contemplándola como un perfecto idiota, admiraba esas curvas, sus senos los cuales en proporción eran algo grandes, redondos y firmes como un par de pierdas. Sus ojos se centraron en los pezones sonrosados, erectos. Se le hizo agua la boca con solamente imaginarse mordisqueando, lamiendo y chupando ese par de botones rozados.
-¿A que estas esperando Lennon?-Murmuró Cynthia todavía de bajo del cuerpo de John.
-Siempre ansiosa no cielo.
Cyn se conformó con sonreír de medio lado y encoger los hombros, a fin de cuentas las noches de sexo con John la dejaban siempre de buen humor. John comenzó con su labor. Primero fueron los pezones, juntó los pechos de Cyn metiéndolos a ambos dentro de su boca, su lengua se sentía caliente, mordisqueando sus pechos le hacía sentir un placer infinito, a esas alturas su entro ya estaba empezando a humedecerse con sus fluidos,  abrió sus piernas dejando que su marido se metiese entre ellas listo para penetrarla, pero antes de hacer eso John llevó a su boca dos de sus dedos los cuales fueron directo a su vagina entrando y saliendo primero despacio y después rápido, Cynthia estaba aferrándose con las uñas a la espalda de John, Este sentía dolor, pero no se quejaba es más le encantaba amanecer al día siguiente con marcas en el cuerpo.
Cuando ya sentía que no podía más se preparó par a embestir, entró quedamente por temor a dañarla, era lo que menos quería, una vez dentro dio unas cuantas penetraciones, Cynthia no podía disimularlo, así era de principio primero un dolor leve que después se convertía en placer, John se quedó quieto unos instantes, solo era hasta que Cynthia se acostumbraba a que él estuviese dentro de ella. Al fin volvió a lo suyo, sus penetraciones fueron haciéndose más intentas con el tiempo.
Al último el cuerpo de Cyn se movía al compas que él le marcaba, lo difícil ahí era abstenerse de gemir, no querían despertar a Julián y que el niño con su llanto les arruinase el momento de pasión así que aunque no quisieran se tenían que morder la lengua y tragar saliva cada dos minutos.
John sintió que iba a eyacular rápido por lo que embistió aún más rápido. El orgasmo llegó cuando él dejó dentro de Cynthia un líquido espeso y completamente blanco.
Completamente exhausto se dejó caer en el hombro izquierdo de Cynthia besándolo de manera tierna. Una vez ya calmado, se rodó al lado que le correspondía en el piso quedando con su cara encima del cabello de Cynthia.
-Y pensar que al fin eres mía.-John besó sus labios otra vez.-Tan difícil que eso parecía, y lo logré.
-Pues no sigas cantando victoria Lennon.-Cynthia fingió ponerse seria.
-Eso hago Cyn, todos los días que te veo a mi lado. Aunque por otro lado espero que mi linda Cyn II ya este hecha.
Cynthia arqueó una ceja, ¿John quería que su segundo hijo fuese una niña? Eso jamás se lo hubiese imaginado.
-¿En serio?-Respondió sin poder evitar reírse.
-Si ¿Qué tiene de gracioso? Siempre he querido que tengamos la parejita, o quizá gemelos.
®®®®
Ringo se quedó despierto gracias a que Zac se enfermó, desde que salieron de la fiesta, Mo notó que el niño tenía fiebre alta por lo que tuvo que desistir del camino al hotel para ir al hospital más cercano.
Aunque no era algo bastante grave, no pudieron evitar preocuparse, Zac tenía apenas tres meses y medio a esa edad todos los niños se ponían difíciles en cuestión de salud, Ringo sabía eso porque antes de nacer Zac se comió todo libro que pudiese  contener temas sobre paternidad, desde que se enteró que sería padre por primera vez se propuso ser un buen ejemplo para su hijo, cada día que pasaba ponía lo mejor que estaba de su parte para lograrlo, y los resultados le satisfacían.
Maureen se levantó de la cama no sin antes mirar el reloj y observar el lado que correspondía a Ringo vacío, comprendió que era su turno para cuidar del bebé a fin de cuentas ella ya había descansado demasiado y Ringo desde la fiesta y el hospital apenas alcanzó a sentarse en un sillón.
Se puso su bata de noche caminando hacia el cuarto de Zac, Ringo estaba en el balcón observando desde ahí la ciudad Parisina, vaya que era la cosa más hermosa que habían visto sus ojos, nunca ni en sus más remotos sueños pensó que podría llegar hasta ese nivel; se había acostumbrado desde Liverpool a no ser más que un muchacho con los estudios a medio terminar gracias a su delicado estado de salud que tocaba en bares nocturnos de mala muerte en Hamburgo.
Debió admitir que cuando Brian Epstein le llegó con la noticia de que sería el reemplazo de Pete Best en The Beatles duró cinco días para podérselo creer, pero bueno también eso se lo debía gracias al excelente talento que adquirió desde niño para la batería.
No sintió la presencia de Maureen hasta que ella rodeó su torso con sus brazos de porcelana, él sonrió de medio lado al tiempo que ponía su mano sobre su brazo derecho.
-¿Por qué no te has ido a la cama Richard?
Ringo se giró aún estando encerrado en los brazos de su esposa.
-Ya te dije que quiero cuidar de él.
-Pero Ringo no has dormido desde que llegamos, debes pensar que con la fiesta, el hospital, mañana tienes ensayo con los chicos…
-Sí pero el ensayo será a las cuatro, bien puedo dormir el resto de la mañana, anda yo seguiré cuidando de Zac tú vuelve a la cama que hace frío.
Maureen resopló, si algo malo tenía Richard era lo terco, pero ella también sabía ser terca así que no quitaría el dedo del renglón hasta lograr que Ringo se fuese a dormir.
-Nada de eso señor Starkey, usted se va a la cama, ahora.
Ringo esbozó una sonrisa, Mo tenía razón, desde que llegaron del hospital no pegó el ojo en lo poco que iba de la noche, la verdad es que sentía un cansancio enorme. El ensayo del día anterior se pondría pesado, tenían que ensayar las canciones que iban a tocar en los conciertos próximos que tocaban en México; claro si Urchutu ya no seguía pensando que ellos eran una mala influencia para la juventud mexicana.