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lunes, 4 de noviembre de 2013

Mallugando el asunto



Paul y Dothy Rhone
Paul ya tenía hecha su maleta, solo estaba esperando a jane para hablar con ella, a decir verdad disfrutó de los pocos meses que estuvo a su lado pero nunca sintió lo que sintió con Dothy, era diferente, a Jane la quería como una amiga hubo más de una ocasión en que en realidad llegó a pensar que con ella bien podría olvidarse del asunto de Dorothy, sin embargo las cosas salieron al revés.
Nunca era tarde para remediar los errores, Paul sentía que aun podía jugarse una segunda oportunidad de que Dothy volviese a amarlo, estaba dispuesto a conseguirle.
Al fin el timbre de su apartamento sonó, Paul se frotó las manos  estaba lógicamente nervioso pues no era para menos, seguro que a Jane se le rompería el corazón, pero sería más cruel si continuase fingiendo que le amaba cuando en realidad, tanto su mente como su corazón pertenecían a otra eso era mucho más cruel por eso consideró que era mejor dejar la farsa y que cada quien hiciese su vida por otros medios.
Dejó su maleta a un lado del closet para irse lo más rápido que pudieron permitirle sus pies a abrir la puerta, sus ojos se encontraron con una Jane sonriente como todo el tiempo, ni siquiera le pidió permiso para entrar cuando ya estaba dentro a Paul no le quedó de otra, solo se encogió y cerró la puerta lentamente. Jane observaba todo, pulcramente limpio,
-¿Y bien?-Cuestionó la pelirroja sentándose en un sofá cruzando las piernas, sacó un cigarrillo de su bolso el cual no dudó en encender para fumarlo al acto.-¿Qué era ese asunto tan importante que tenias que hablar conmigo?
Paul y Jane
Paul se frotó las manos, por alguna extraña razón los nervios habían desaparecido, bueno eso ya era un peso menos de encima podía hablar con claridad; a la par que expresarse mejor.
-Jane.-Paul también hizo lo mismo que Jane, solo que en lugar de cigarrillo, se sirvió una copa de tequila, antes de seguir hablando se bebió de un solo trago el caballito, se sirvió una vez más repitiendo la acción.-Tengo que hablarte de nosotros.
Jane se puso seria, hacia buen tiempo que no tenían una conversación a cerca de ellos, mucho menos escuchaba a Paul mencionar el noviazgo de manera tan sombría como entonces, pero antes de comenzar a hacerse ideas mejor prefirió escuchar primero, por lo que se acomodó mejor en el sillón.
-Pues te escucho amor.
-Mira, pasa que hace tiempo, anduve con una chica; la amé demasiado solo que fui ciego, no vi lo que sentía bien del todo hasta hoy, es decir…
-¿A dónde quieres ir con esto McCartney?-Jane apretaba fuertemente su puño izquierdo.
-Jane.-Paul supo que mientras más vueltas le diese al asunto, menos podría explicarle a Jane que su relación debía terminar.-Siempre he estado enamorado de otra chica.
Justo lo que temía, Jane se puso de pie de un solo salto como si hubiese sido impulsada por un resorte, una vez parada anduvo por la sala y el comedor tan aprisa que a Paul le era difícil seguirle el paso con los ojos, al cigarrillo que fumaba le siguió otro, otro y uno más, Paul le arrebató la cajetilla fumar de ese modo le iba a hacer daño.
-¡¿Quién Es!?-Paul suspiró pesadamente rodando los ojos, otra vez iban a discutir, pues bueno discutirían.-¿La conozco? ¿Esa perra es del medio?
-¡Tampoco te permito que la llames así!-Paul se exaltó.-No, no es del medio es una chica común.
Jane manoteó, entonces ¿Cuál era el problema? ¿A caso la otra era más bonita que ella? No, definitivamente no consideraba la posibilidad; estaba cien por ciento segura que eso no era más que una aventura mas de Paul.
-Comprende Jane, ¿para que seguir juntos si yo ya no te amo?
-¡Con que yo te ame tiene que bastar!
-¡No es así la cosa!-Paul el zarandeó desesperado.-Yo no quiero seguir contigo a la fuerza, estoy dispuesto a recuperar a la otra Jane, comprende por favor quieras o no voy a por esa muchacha.
-Pero Paul..-los ojos de Jane comenzaban a llenarse de lágrimas, McCartney no podía evitar sentirse culpable.-¿Por qué precisamente a estas alturas Paulie?
-Ni siquiera yo lo sé, fui un cobarde por no haberte dicho esto antes Jane, pero considero que es mejor tarde que nunca, mira ahora tu eres libre para conseguirte alguien que de verdad te quiera y te valore, yo no puedo quererte.
Jane se zafó de los brazos de Paul dándole tremenda bofetada, de momento se quedaría tranquila pero nunca, NUNCA soltaría a Paul, jamás lo dejaría para que se fuera con otras perras. Sin decir nada tomó su bolso y salió echa una furia del apartamento
Paul y John
 apenas abrió la puerta se topó con John, este la saludó sin embargo ella no le hizo caso continuando con su camino rumbo a la salida del edificio.
John no le tomó importancia, se ajustó al gorra que llevaba  y tocó el timbre.
-¡Hola Johnny!-Paul abrió sobándose la mejilla, vaya que Jane pegaba fuerte.
John viboreando todo,.
-¿Y bien? ¿Se enojó verdad?
Paul asintió ¿Qué esperaba? Era lógico.
-Y en que quedaron.
Paul tomó aire, sacándolo lentamente, a decir verdad no quedaron en nada, pero conociendo a Jane como la conocía seguro no se quedaría de brazos cruzados, de momento el coraje la pausaba, esa era una ventaja a su favor sin embargo ya después quien sabe, lo bueno de todo ello fue que no le dijo a donde iría.
-En nada, ella se enojó, no me dio chance de seguir hablando.
-¿Y para que darle explicaciones?-John alargó los brazos poniéndolos en el respaldo del sillón.-Creo que así están mucho mejor.
-pues sí, tienes razón, ¿Y que con tu problema? ¿Qué les dijo el médico a ti y a Cyn?
John sonrió abiertamente, él y Cyn fueron al médico en la mañana solo porque a la señora Lennon se le metió entre ceja y ceja, quería ver que todo estuviese en orden dentro de ella, y por supuesto también dentro de John los resultados fueron positivos, John abandonó hacía rato las drogas, el alcohol no tanto, pero no lo tomaba tan frecuentemente; lo cual quería decir que sus espermatozoides estaban formalmente aptos para poder fecundar un nuevo ovulo de Cynthia, esto sería luego de que pasase el periodo menstrual; de eso tendría que pasar una semana más, para poder empezar con su trabajo, un óvulo de Cyn esperaría para ser fecundado.
-El médico dice que todo están en regla, que dentro de un mes o dos Cyn puede quedar nuevamente embarazada.-John se mordió el labio.-Solo hay un pero.
-¿Y?-Paul regresaba de la cocina con un par de sándwiches y vasos de refresco, lo de Jane le dio un hambre tremenda,  aparte de que no quería irse al aeropuerto sin comer, aunado a que no le gustaba la comida de los aviones.
-Nada, Cynthia está en periodo menstrual.
-John que yo sepa eso es natural en las mujeres ¿Cuál es el pero?
-Que dura una semana, y a ella no le gusta hacerlo cuando entra en periodo por considerarlo antihigiénico, yo digo que nada tiene que ver, pero ya ves, Cyn es Cyn.
        Paul negó con la cabeza, si Cyn era Cyn, pues John era John o sea un calenturiento sin oficio ni beneficio, en serio había veces en que la compadecía, y otras en que ni sabía que pasaba entre ese par, lo único que todos tenían bien claro es que solamente Ringo y John pudieron encontrar sus medias naranjas y eran felices con ellas; se les notaba en todo, en la risa., en el rostro, en la manera de escribir tanto Cynthia como la madre de John eran las musas predilectas para que Lennon hiciese a veces temas que casi alcanzaban la maestría en su mayor totalidad.
Era demasiado raro que John Lennon no escribiese un tema inspirado en Cynthia, que a ver de Paul era la musa inspiradora numero uno del creador del grupo.
-Solo ten calma John.-Paul dio un mordisco a su sándwich acompañándolo de un trago de refresco.-Creo que las mujeres son un poco cuidadosas en cuanto a eso, tu solo trata de consentirla en la mejor manera posible.
John abrió la boca espantado, a esas alturas haría de Cyn una niña malcriada y mimada, más de lo que ya era.
-No me pidas eso. Oye cambiando el tema ¿A que hora te vas?
A Paul hasta eso se le habia olvidado, se fijó en el reloj de la casa, solo faltaban quince minutos para que el avión a Liverpool despejara, se levantó tal cual resorte del sillón y corriendo fue por su maleta y las llaves de su coche.
-Espera.-John lo detuvo colocando una mano sobre el hombro de Paul.-i quieres yo puedo llevarte.
-Ya estás.-Paul le pegó en el hombro derecho a modo de agradecimiento.-¡Pero apúrate antes de que pierda el avión Johnny!
John y Paul bajaron corriendo las escaleras en cinco minutos, se detuvieron un momento en el auto de John para volver a tomar aire y después John y Paul abordaron el coche, John manejaba a mas de 110km por Paris, necesitaban llegar rápido al aeropuerto antes de que el avión de McCa se perdiera.
-Buena suerte Paulie.-John se despidió de Paul dándole un abrazo una vez que lograron llegar al aeropuerto.- Salúdame a Mimi cuando tengas un momento para verla ¿Quieres?
Paul asintió estaba echo un manojo de nervios, y ni sabia porque.
-De acuerdo, bueno nos vemos.
-Adiós.
Paul tomó aire y después cogió las maletas, abordó mientras subía los escalones echó un vistazo hacia atrás John ya no estaba ahí, ahora solo le quedaba jugar bien sus cartas para que las cosas salieran como él quería.
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Ringo alzó su mano para tocar el timbre de la puerta de George, sin embargo unos sonoros gemidos provenientes de adentro le advirtieron que su amigo si estaba en casa, solo que acompañado de alguien más; desistió de tocar, ya saldría la ‘’compañera’’ de George y el tendría el paso libre para entrar, pero no se quedaría todo el tiempo afuera del apartamento de George, enfrente se encontraba un restaurante, tenia buena pinta y nunca había ido a pesar de que siempre tenía curiosidad de tomarse un café en una de las mesitas que estaban en la terraza.
Mesa de Ringo
Si algo le encantaba era ver París mas de día que de noche, la vista nocturna era hermosa sin duda, pero casi nadie lo veía de lejos en el día, podía que fuese más hermosa de lo que aprecia. Así pues, Richard se ajustó su gorra y se colocó la bufanda era un día especialmente frio estaban empezando a entrar al invierno, metió nuevamente las manos en el abrigo de lana y se dirigió al restaurante, cruzó la calle con cierta dificultad, pues era una de las principales y más transitadas.
La vida en parís era más rápida y estresante que en Londres y ni que decir en Liverpool; ¿Pero que podía decir de una capital que era considerada como una de las principales en el mundo? La idea de vivir durante todo el año de 1965 en Paris fue de Brian, quien encontró ahí varios patrocinadores que estaban dispuestos a dar banquetes, cocktails, fiestas y conciertos y sobre todo pagar excesivas sumas de dinero que después iban a parar a las cuenta bancarias de cada uno en Londres.
Se sentó en la mesa mas apartada que pudo encontrar sacó de su bolsillo la cajetilla de cigarrillos que siempre acostumbraba llevar, sin embargo olvidó en su coche el encendedor por lo que se vio obligado a pedir fuego a unas muchachas que estaban en la mesa de enseguida, el simple hecho de conseguir fuego par a un cigarro, le valió como condición tomarse una foto con cada chica, no estaban feas, al contrario; el único defecto es que él estaba casado, y no quería faltarle a Maureen, al igual que John él la amaba demasiado. Agradeció a las muchachas el fuego y siguió a lo suyo, su cappuccino doble llegó a tiempo lo cual le permitió disfrutarlo caliente con un trozo de pastel de chocolate, miró su reloj para esa hora, George debería dejar de estar ‘’ocupado’’. 
Luego de terminar las últimas sesiones para A hard Day’s Night, decidieron darse un descanso y esperar un poco más de tiempo, John no quiso seguir con la grabación de Help! Hasta no haber pisado tierras mexicanas, no sabía porque John se empañaba tanto, y los demás pero eso le servía para una sola cosa: darle más tiempo a Mo y Zac a quienes tenía bastante abandonados: no porque él quisiera sino porque el trabajo no le daba tiempo, Mo al igual que Cynthia comprendían que sus respectivos hombres necesitaban trabajar, pero para eso John quiso que se dieran todos un descanso, las excesivas giras, las continuas grabaciones, las invitaciones a programas todo eso los dejaba bastante agotados, casi o más bien sin fuerzas.

Terminó rápido su comida, dejó un billete de 100 euros y volvió al apartamento de George, esta vez ya seguro de no escuchar gemidos, tocó la puerta, para su sorpresa antes de que él entrara, iba saliendo del apartamento la mismísima Celine de Poligniac, Ringo se quedó con la boca abierta, esa mujer era la esposa del primer ministro y justamente George era su amante, al beatle menor poco le importó que Ringo estuviera viéndolo en vivo y en directo, Celine firmó el cheque y él la despidió dándole semejante beso que bien pudo haberle sacado los pulmones.
Una vez que el campo estuvo libre, Ringo se sintió en total libertad para entrar al apartamento el cual estaba no muy bien ordenado.
-Anda Riche.-George hablaba desde su habitación, estaba poniéndose lo que le faltaba de ropa, pues aunque el edificio estaba con la calefacción a lo que daba, el beatle tenía frío.-¿A que me debo tu visita?
Ringo se acomodó el saco, seguía sintiendo frio en el apartamento de George.
-No.-Richard se rascó la cien.-Estaba pasando por aquí, y pensé que no sería mala idea venir a visitarte.-Luego recordó lo de Celine, si el ministro se enteraba, estaba seguro que no descansaría hasta hacerlos pedazos.-George.
-¿Si?-George estaba en el mueble-bar haciendo un par de bebidas, tenía algo de sed, y estaba seguro que un borbon no le caería nada mal a Richard.
-¿Qué es lo que tienes exactamente con la esposa del primer ministro?
George dejó la risa, si bien Ringo era el único que sabía de la existencia de su último trabajo, pues no se lo contaba a Paul ni a John porque ellos tenían sus propios problemas.
George con la guitarra
-Nada.-George caminó hasta la salita dándole a Ringo el vaso de Borbón, el tomó asiento en el sillón pequeño, dio unos cuantos sorbos a su bebida y la dejó abandonada en la mesita de centro.-Solo es una clienta, es solamente eso.
Ringo se quedó mas tranquilo, si la relación era exclusivamente de trabajo pue son habia nada que temer.
-¿Y como está Pattie?
George estaba entretenido con su guitarra, trabajaba en una canción que tenía en mente para el siguiente álbum aunque nada más tenia escrita la melodía, las notas todavía no las sacaba.
-Perdona Rich.-George se mostró verdaderamente avergonzado, estaba tan entretenido.-No te escuché, ¿Decías?
Ringo sonrió de medio lado.
-Te preguntaba por Pattie, ¿Ella en donde esta?
George dejó de lado su guitarra española, a decir verdad hacia unos dias tuvo una pelea fuerte con Pattie, ella se fue a hacer unas sesiones a la India y bueno, él estaba solo y disponible para hacer mejor su trabajo por lo que no se preocupaba por ella, es mas ni siquiera la extrañaba.
-Creo que en Portugal.-George se rascó la cabeza.-¡Espera, espera es en la India! Pattie fue a trabajar a la India.
Ringo meneó la cabeza, era lógico que el amor por Pattie se le hubiese acabado, lo más impresionante es que a George nunca le gustaron las relaciones serias, era todo un don Juan con las chicas y ellas lo aceptaban a pesar de que era bastante mujeriego; en conclusión pobre Pattie, había veces en que sentía lastima por ella.
-¿Por qué no terminas con ella si no la quieres George?
George apartó sus ojos de Ringo, esa era una buena incógnita solo que la soledad fue algo que nunca le gustó, si permanecía con Pattie es solamente porque le daba terror saberse de alguna manera solo; y mal que bien, Pattie no era mala novia, al contrario el problema estaba con él, no era culpa suya que las mujeres le gustaran demasiado y no solo las mujeres sino también el dinero.
-Mejor cambiemos el tema Riche.
-No George, Ringo cambió de asiento.-¿Para que seguir en una relación cuando ya no existe el interés?
-¡Claro que hay interés!
-No me mientas George, tu ya no la amas ¿Verdad?
George respiró hondo, si ¿Para que seguirse mintiendo? Ya no la amaba, jamás la amó si salió con ella fue porque era buena en la cama pero nada más, el jamás sintió amor por Pattie, bueno nunca lo sentía por nadie y la verdad dudaba que su media naranja hubiese nacido.
-No.-Ringo se quedó helado nada mas de escuchar como dijo la palabra ‘’no’’ tan fríamente.-No la amo, pero aun así no puedo dejarla Richie ¿Porqué? Ni yo mismo lo sé, sé que me estoy haciendo daño y a ella también pero es algo que no me deja, es más fuerte que yo y hasta que no encuentre a la mujer que me haga perder los pies del suelo, cosa que dudo mucho que suceda.
-¿Y por que no? Mira a John, mírame a mí, y Paul bueno él está haciendo su lucha, ¿Tu porque no?
-No estoy para compartir la vida con nadie, el dinero me agrada más que otras cosas, y si te soy sincero, no creo en esas estupideces del amor a primera vista.
-¿Te digo algo? Nunca digas nunca, no sabes cuando te va a llegar.
-No importa Richard. ¿…Y que tal Zac y Mo eh?
-Ellos están de maravilla, Mo, quiere ampliar la familia, pero apenas tenemos a Zac, creo que lo mejor sería que esperemos un tiempo antes de hacer cualquier cosa, ya sabes.
George se quedó callado, ya casi todos estaban casados bueno a excepción de Paul, pero no tardaría en estarlo también claro si es que lograba convencer a Dothy de regresar a su lado; entonces él se convertiría en el único Beatle en quedarse soltero, bueno eso no estaba mal pero también le daría algo de mala pinta al grupo. O quien sabe conociendo como conocía a Brian, de seguro que lo iba a usar a él para darle más publicidad al grupo. Pero mientras se conseguía una mujer que lograra doblegarlo, él seguiría disfrutando de su soltería.