Lo único que llenaba aquella elegante y
espaciosa habitación estilo Luis XV eran los estruendosos gemidos de Celine de
Poligniac que estaba encantada con su nuevo joven y vigoroso amante, vaya que
sí George le salió mucho mas fogoso que esos monitos de casino franceses,
George alcanzó a duras penas el respaldo de la cama una vez que logró su
objetivo volvió a pegar sus labios con los de Celine moviéndolos feroz mente
hasta que sangró los de ella.
-¿Lista para lo que viene cielo?
George dio un pequeño mordisco en sus
pezones ya bastante duros lo que la hizo gemir más alto todavía, Celine enroscó
sus piernas alrededor de su cintura. Entonces George comenzó a balancearse con
más fuerza solo que esta vez estaba siendo más profundo al sostenerse del
respaldo. No miró a Celine ni un solo minuto; a pesar de tener cuarenta y cinco
años y un cuerpo de ensueño esa mujer no fue del tipo de George…Bueno a decir
verdad con ninguna de las mujeres que estaba se sentía a gusto solo lo hacía
por el dinero (¡y vaya que pagaban bien!) y claro por el sexo que era lo que
realmente importaba en ese trabajo.
Era como su descarga de adrenalina después
de una laboriosa gira con The Beatles por América, el estrés y todo eso lo
hicieron olvidar su segundo trabajo que era justamente ese entretener señoras
casadas. Pero no cualquier tipo de mujeres, sino las que más o menos tenían la
posibilidad de George Harrison.
El orgasmo estaba a punto de llegar, George
ya no sentía su pene tan duro dentro de la vagina de Celine por lo que empezó a
embestir más rápido y con mucha más fuerza haciendo que ella arqueara su
espalda, soltando un aullido que hasta un perro saldría corriendo nada más
escucharla.
George sintió que sus tímpanos se hicieron
añicos pero fingió que no pasó nada siguiendo con lo suyo.
-¡OH DIOS MÍO GEORGE! ¡GEORGE! ¡mas! ¡MAS¡
Las uñas afiladas de Celine se enterraron
profundamente en la espalda del Beatle, George en respuesta dio sus últimas
embestidas más profundas que las demás logrando correrse finalmente.
Se dejó caer al otro lado de la cama con el
cuerpo envuelto en una ligera capa de sudor, Celine por su parte cogió su bolso
del, cual sacó una caja de cigarros uno de los cuales ofreció al Beatle.
-Gracias preciosa.
George tomó uno encendiéndolo con el
cigarro de Celine, lo que vino después fue el silencio, luego del sexo, disfrutó de un buen cigarro francés dio
solamente dos bocanadas cuando se levantó completamente desnudo permitiendo a
Celine ver sus aprte traseras tan bien formadas.
-¿Cuándo volveré a verte?-Celine también se
puso de pie vistiéndose rápidamente, su marido estaba en el coktail que se
celebraba debajo de la casa no tardaría mucho en darse cuenta de que ella no
estaba presente.
George dejó de vestirse quedándose callado
nuevamente, tenía que aclarar que solamente ofrecía sexo una sola vez, el no
era un amante de planta.
-Mira cariño realmente tengo que decir que
lo he pasado bien contigo, eres una diosa pero yo no paso más de una noche.
Esas son mis reglas.
Celine comprendió para alivio del Beatle,
el momento de pagar al fin había llegado, de su bolso sacó una chequera y una
pluma,
-¿A cuánto me sale este pequeño favor?
George esta vez se dedicó a sonrier, esta
era su parte favorita fueron dos horas de sexo bruto, Celine no lo dejó marchar
hasta que le dio dos malditos orgasmos, y ¡auch! Recordó los araños en su
espalda eso también tenía que incluirlo ese tipo de regalitos salían un poco
más caros tratándose de él.
-¿Qué te parecen 16 mil?
Celine no puso queja, 16 mil estaban
perfectos el muchacho le hizo disfrutar bastante y por supuesto le dio la
sensación de estar tocando las estrellas ida al cielo dos veces y regresaban en
punto de las dos. Sin chistar firmó el cheque poniéndolo como al portador
entregándoselo al respectivo dueño.
®®®®
En el cocktail John, Paul y Ringo estaban
preparándose para su número solo estaban esperando al único integrante que les
faltaba para formar el cuarteto : GEORGE, hacia más de dos horas que lo
perdieron de vista, no llegó a los ensayos, al parecer también planeaba
dejarlos botados con el número. Todo eso tenía a McCartney como león enjaulado,
Ringo solamente hacía un que otro sonido con su batería y John, bueno John
jugaba con Julián y se abrazaba de Cynthia a quien de último momento Brian le
permitió llevar
.
-¿Y que hay de George?-Preguntó Cynthia sin
dejar de abrazar a John.
Paul se volteó inmediatamente nada mas
escuchó nombrar a Harrison, dejó de afinar su guitarra poniéndola en el suelo.
-A saber en donde se mete ese idiota.-Paul
le dio una patada a una bocina.-¡Ya son casi las ocho y este que no da señales
de vida! ¡Jodido cabrón!
John y Ringo se miraron entre sí, sabían la
importancia del evento para el grupo pero no consideraban que la cosa fuese tan
importante como para que McCartney se enfureciese a tal grado, a parte ya todos
sabían cómo era George de seguro habría encontrado una buena casada y se la
habría ido a tirar entre algún rosal. No era cosa del otro mundo; solo que a
Paul le gustaba ahogarse en un vaso de agua.
-¡Ya vale McCa!-John le sobaba la espalda
justo como se hacía para calmar a los perros.-De seguro ya no ha de tardar.
En lo que echaba un ligero vistazo hacia la
puerta, vio aparecer a George entre la gente abotonándose el saco, al tiempo
que se limpiaba las gotas de sudor.
-¿Ya ves? Hablando del rey de Roma.
George llegó hasta donde sus compañeros colocándose
su Rickenbacker, no era por nada pero esa guitarra se convirtió en us único amor
después de aquella latosa Gretsch de 1961 con la que tenía que llevar una pelea
casi campal antes de un maldito escenario. No se dio cuenta de las miradas que
le echaba Paul hasta que despegó los ojos de su guitarra, perfectamente sabía
el porqué de esas miradas, sin embargo le gustaba hacerse el tonto le encantaba
ver enojado a Paulie, Ese era otro de sus hobbies favoritos.
-¿Disculpa?-Le llamó con un poco de
altanería.-¿Pero soy o me parezco?
Ringo y John soltaron la carcajada, Paul se
quedó mirándole como antes, George no le dio importancia dedicándose a reír con
los demás. Cynthia por el contrario pudo ver que la cosa estaba a nada de
ponerse fea, le quitó el niño a John yéndose a sentar junto con Maureen, quien
desde su mesa veía la tensión del escenario.
-¿De nuevo problemas verdad Cyn?-Decía a la
vez que daba de beber a Zac.
Cynthia asintió, ella también decidió hacer
lo mismo, sacó de su pañalera un biberón, el cual dio a beber a Julián quien al
fin se calmó, mientras bebía se fue quedando dormido.
-Sí.-Contestó Cynthia acomodándose a
Julián.-Es por George, al aparecer no
llegó a los ensayos y eso tiene bastante furioso a Paul.
Maureen negó con la cabeza, ¿Bueno de que
se sorprendía si ese cuarteto tenía peleas los 365 días del año? Eso ya no era
novedad para ella, tampoco para Cynthia, olvidaron pronto el tema de sus
respectivos maridos, las últimas en llegar fueron Pattie y Jane la novia de
Paul, ella no le caía del todo bien a Maureen pero de algún modo se las ingeniaba
para poder soportar a la pelirroja.
L.
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