La presentación en el cocktail fue bastante agradable, los chicos supieron cómo
ponerle más ambiente a la fiesta, tocaron siete canciones de las más populares
please please me. Twisth and soth,
a hard da’y’s nigth, I love her entre otras.
Terminaron la ronda bastante cansados, John tuvo un leve dolor de garganta
que lo privó de seguir disfrutando de la fiesta por lo que él, Cynthia y Julián
se retiraron antes de la media noche. Ringo y Maureen se fueron con ellos pues
Zac se empezó a poner molesto.
Solo se quedaron en la fiesta George, Pattie, Paul y Jane. Los cuatro se
quedaron hasta que terminó después fueron a un club nocturno algo famoso en
París, ahí siguieron la fiesta y para terminar un tanto ‘’alegres’’ en casa de
Paul.
Apenas llegaron a la puerta lo primero que hizo George, quien ya iba
bastante ebrio, no cabía decir que más que el mismo Paul, se cayó al entrar a
la casa, seguido de Jane, Paul y Pattie soltaron la carcajada sosteniéndose de
las paredes, al tiempo que caminaban torpemente hacia el interior.
-¡Eh Paulie!
George le lanzó los restos de un sándwich de jamón que cogió de una
charola, Paul lo atrapó con la boca, masticó alegremente como si nada pasara,
las chicas pusieron cara de asco y George se reía como un idiota tirado en el
suelo.
El juego de atrapar comida y bebidas se tornaba aburrido, George quería
jugar a algo más…divertido se levantó a duras penas de su sofá y anduvo hacia
un estante sacando de ahí una botella de brandy ya vacía.
-¿Qué les parece si jugamos verdad o reto?
Pattie y Jane se voltearon a ver, Pattie por su parte sabía muy bien por
donde quería ir su novio, y no era algo muy agradable siendo que cuando a
George se le ocurría jugar ‘’verdad o reto’’ los reto siempre eran un tanto
fogosos.
-¡No empieces con tu jueguito otra vez George!
George alzó los brazos al tiempo que movía las manos y hacía gestos de
burla, Pattie se enfadó.
-¿A caso no la has pasado bien terroncito?-George se sentó a su lado,
besaba su cuello al tiempo que metía su mano dentro de su blusa logrando coger
uno de sus senos.—Que yo sepa a ti te encanta jugar verdad o reto, siempre terminas
disfrutando más que yo, acuérdate de la última vez que jugamos.
Pattie pintó una sonrisilla boba en su rostro, sí ni falta hacía que se lo
recordara nada mas de acordarse de cómo Eric Clapton se movía dentro de
ella…¡Dios! Pero una cosa era Eric y otra muy diferente Paul, estaba segura que
Paul era demasiado tiernito, y a ella le gustaban las cosas rudas, salvajes,
justo como George. Por eso era su hombre perfecto,
-Pero es que no creo que Paul sirva mucho para eso…
-¡Ten cuidado con lo que dices zorra!
Jane se acercó a ella dándole un jalón en el cabello, Pattie estaba
bastante borracha, cuando se emborrachaba y le buscaban pleito tendía a ponerse
agresiva, y Jane le buscó. Se puso en pie con dificultad, agarró aire y se tiró
encima de Jane empezaron a rodar por el suelo, jalándose de los cabellos,
dándose, mordidas, rasguños, arañazos, Jane se quedó encima de Pattie por un
momento lo que le permitió darle un golpe en un ojo otro más en la nariz lo que le causó hacerla
sangrar.
Entre tanto George y Paul se divertían jugando cartas, el que perdiera,
perdía consigo una prenda de ropa y a Paul solamente le quedaba la ropa
interior dado a que George le había quitado hasta los calcetines.
-¡Ya vale George no quiero seguir jugando!
Paul hizo ademán de irse, sin embargo George le miró de manera burlona.
-¿Qué? Al bebé Paul no le gusta perder.
-No soy un bebé.
-Sí lo eres.
George tenía toda intención de molestar a Paul, no sabía cómo pero siempre
lo lograba.
-¡Ya George dije que no! Mira, solamente tengo unos miserables bóxers
encima tu solamente te has quitado el saco, la corbata y al camisa, a mí ya me
bajaste 200 libras del bolsillo.
-¡¿Y que!?-Vociferó George sintiéndose ofendido.-Es tu culpa por no saber
jugar bien naipes.-Luego giró su cabeza, Pattie y Jane seguían dándose de
golpes, pensaron que se cansarían solas pero al parecer las cosas no eran
así.-¿Qué me dices de ir a desapartarlas?
Paul lo meditó un poco, echó un vistazo hacia donde estaba Jane y la verdad
estaba muy furiosa, no quería tener un lindo rasguño como los que Pattie tenía
en la cara por lo que se abstuvo de hacerlo.
-Creo que mejor hay que dejar que se desahogan, dicen que los golpes son
una manera muy chévere de desahogo personal.
George lanzó una carcajada, en fin eran ellas quienes estaban peleándose no
ellos, siguió mirando a su alrededor, descubrió en la mesita que estaba
enseguida de la puerta un periódico, gateó hasta allá dado que por su condición
de ebrio ya no podía ponerse en pie, lo tomó y leyó el encabezado donde con
letras grandes y claras anunciaban en compromiso de Dorthy Rohne con un tal
Frederick Zoller, un alemán con millones en la bolsa.
Paul miró a George, a esas alturas nada podía hacer, lo único que hizo fue
apurar su trago de Wiskhey y servirse otro. Al menos con alcohol mitigaba un
poco la rabia que lo consumía por dentro.
-¿Es por esto que has estado con el humor tan negro este día?
Paul no podía negarlo, si bien rompió con Dorothy en 1963, sin embargo la
extrañaba, la extrañaba muchísimo. Ya no podía hacer nada por volverla a su
lado, ella ya no volvería a pertenecerle y debía dejarla ir aunque le pesara.
Ahora él estaba con Jane, para el mundo Paul McCartney y Jane Asher eran la
pareja perfecta, todos los veían casados y con un montón de hijos. Pero no era
lo que Paul mismo quería.
Ese niño que perdió Dorothy fue el motor que la impulsó a aventarlo.
-Sigamos jugando.
Paul volvió a su sitio, quería olvidar, beber hasta no saber de si mismo,
las chicas hacía rato que dejaron de pelearse quedándose dormida una sobre la
otra, hasta parecían lesbianas.
-Te doy un consejo Paul.-George volvió a su lugar, aun en su estado de
embriaguez tenía algo de cordura.-Ve a Liverpool, hazle una visita y cuéntale
de tus planes nada pierdes.
Paul se carcajeó, ¡Como si fuese tan fácil! No podía llegar con un ramo de
flores a casa de Dothy y decirle ‘’Hola preciosa soy Paul, si Paul McCartney el
mismo que te obligaba a lucir tipo Bridgette Bardot ¿Te acuerdas de mí? Pues
bien ¿Qué crees? Que por pura casualidad sigo enamorado ¡Vamos a casarnos!’’
Estaba seguro que apenas terminase de hablar y la chica lo mandaría al demonio,
tenía que admitir que nunca fue un buen novio ni para ella ni para Jane. En
teoría no era bueno para nadie, solo tenía a la música como compañera.
Esa noche quería olvidar, jugar, reír, divertirse, beber hasta no saber de
sí mismo. Eso haría, bebería hasta no saber nada de nadie; absolutamente de
nadie. Tomó la botella de Wiskhey se la empinó y bebió de un solo trago, George
solo se limitaba a observar, definitivamente tenía que estar muy dolido para
actuar así y le daba lástima. Paul tenía la oportunidad justo en su maldita
cara y como si nada la dejaba ir.
®®®®
La vida de John Lennon cambió en dos cosas;
la primera es que estaba casado con la enojona más bella de Liverpool o sea Cynthia Powell aún no se
acostumbraba a la idea de que por fin Cyn fuese su esposa. Y la segunda que
tenían un hijo,, el pequeño Julián o Jules como le llamaba Paul para no
mencionar el nombre completo.
Ese par eran su principal motor de vida,
por un lado Cynthia por ser la única mujer en la tierra capaz de domarlo, por
el otro estaba Julián que aunque era un bebé muy hermoso; el único problema es
que no dejaba de llorar.
John caminaba de aquí para allá en aquella
suite presidencial del Chateau Hotel de París sin poder callar al pequeño
Jules, que al parecer heredó el mismo genio de su madre. Claro el recordar como
Cynthia lo pateaba, cacheteaba y golpeaba antes de ser su novia le dio risa,
pero bien dicen que quien persevera alcanza él perseveró y alcanzó.
-Jules, Jules, Jules, Jules.-John se sentó
en la orilla de la cama al tiempo que se ponía a Julián en las piernas y empezaba
a mecerlo.-Creo que sacaste mas lado Powell que Lennon eh.-Julián dejó de
llorar poniendo su mirada fija en su padre.-Sí si te diré que tu madre y yo
antes de casarnos tuvimos varios altercados, aunque debo decir que Cyn cuando
se enoja se ve no linda, lindísima si nada mas vieras como se le abren esos
ojos azules que tiene, no has visto nada amigo.
Julián se soltó a reír, John se extraño por
eso ¿A caso lo estaba entendiendo? ¡Pero si apenas era un bebé! ¿Cómo le iba a
entender? En fin eso era lo de menos, como vio que el plan daba resultado
siguió platicando.
-Deja que crezcas.-Luego lo paró
sosteniéndolo debajo de los brazos.- Puede que te deje subirte al escenario,
sería bien que empezaras a conocer el negocio, estoy seguro que serás un gran
rockero no un típico van Gogh como dice Cyn. Eso no te sienta para nada.
-¡Gigu. Gigu!-Julián se puso a aplaudir
constantemente. Eso de ser artista de rock le gustaba, sí, cuando creciera,
ganaría dinero y sería como su padre.
Otra vez estaban de acuerdo, Julián se puso
a hacer burbujas con saliva manchando con ellas la pijama de seda negra de su
padre. Pronto el sueño vencería al niño,, Julián bostezo al tiempo que se
estiraba en los brazos de John lo único que tuvo que hacer fue mecerlo y
tararearle Hello Little Girl y listo, Julián se quedó dormido.
Cynthia iba saliendo del baño enredada en
una toalla en el cuerpo y otra en el cabello. No pudo evitar quedarse parada
junto a la puerta, John y Julián siempre fueron un buen equipo. Sentía muchas
veces que su hijo tenía más conexión con su padre que con ella misma. Cosa que
al contrario de disgustarle, le agradaba en demasía.
John no se dio cuenta de que Cynthia lo
observaba cantar a Julián, cuando terminó de hacer su presentación privada para
su hijo lo depositó suavemente en su cuna, no sin antes ponerle a Floffy, su
oso de peluche favorito.
-Es increíble que se lleven tan bien
ustedes dos.
John se giró rápidamente, Cynthia seguía
recargada en la puerta sin dejar de sonreír, vaya que Lennon lograba
impresionarla más de la cuenta. John se acercó a ella tomándole de la cintura
al tiempo en que ambos se fundían en un beso tierno, que con el tiempo comenzó
a tornarse demasiado salvaje. Ambos se separaron con las respiraciones agitadas
y los labios hinchados.
-¿Sabes en que he estado pensando
últimamente Cyn?
John acariciaba el hombro derecho de su
mujer, haciendo dibujos circulares con su dedo índice.
-¿En que?
-Pues en que Jules está demasiado solo.-John
acariciaba un mechón de cabello enredándolo en su dedo índice.-He pensado en
que tal vez un hermanito no esté para menos.
Cynthia movió los labios de un lado a otro
muchas veces pensó en la idea de tener otro hijo, Julián ya tenía dos años y
bueno ella quería tener una familia grande, si mucho con unos tres o cuatro
hijos como máximo.
-Pues fíjate que yo he pensado lo mismo que
tú.
John atrajo mas a Cynthia hasta hacer que
sus pelvis se rozaran, Cynthia comprendió el mensaje. No tuvo nada más que
decir cuando ya se encontraba con sus piernas alrededor de la cintura de su
marido, mientras se lo comía a besos, John a tientas caminaba hacia la cama, la
cual no hayo, desesperado por entrar rápido en acción pues prefirió hacerlo en
el piso a fin de cuentas estaba alfombrado.
Se deshizo rápidamente de la toalla que
cubría el cuerpo de su mujer. Una vez que la desnudó se quedó contemplándola
como un perfecto idiota, admiraba esas curvas, sus senos los cuales en
proporción eran algo grandes, redondos y firmes como un par de pierdas. Sus
ojos se centraron en los pezones sonrosados, erectos. Se le hizo agua la boca
con solamente imaginarse mordisqueando, lamiendo y chupando ese par de botones
rozados.
-¿A que estas esperando Lennon?-Murmuró
Cynthia todavía de bajo del cuerpo de John.
-Siempre ansiosa no cielo.
Cyn se conformó con sonreír de medio lado y
encoger los hombros, a fin de cuentas las noches de sexo con John la dejaban
siempre de buen humor. John comenzó con su labor. Primero fueron los pezones,
juntó los pechos de Cyn metiéndolos a ambos dentro de su boca, su lengua se
sentía caliente, mordisqueando sus pechos le hacía sentir un placer infinito, a
esas alturas su entro ya estaba empezando a humedecerse con sus fluidos, abrió sus piernas dejando que su marido se
metiese entre ellas listo para penetrarla, pero antes de hacer eso John llevó a
su boca dos de sus dedos los cuales fueron directo a su vagina entrando y
saliendo primero despacio y después rápido, Cynthia estaba aferrándose con las
uñas a la espalda de John, Este sentía dolor, pero no se quejaba es más le
encantaba amanecer al día siguiente con marcas en el cuerpo.
Cuando ya sentía que no podía más se
preparó par a embestir, entró quedamente por temor a dañarla, era lo que menos
quería, una vez dentro dio unas cuantas penetraciones, Cynthia no podía
disimularlo, así era de principio primero un dolor leve que después se
convertía en placer, John se quedó quieto unos instantes, solo era hasta que
Cynthia se acostumbraba a que él estuviese dentro de ella. Al fin volvió a lo
suyo, sus penetraciones fueron haciéndose más intentas con el tiempo.
Al último el cuerpo de Cyn se movía al
compas que él le marcaba, lo difícil ahí era abstenerse de gemir, no querían
despertar a Julián y que el niño con su llanto les arruinase el momento de
pasión así que aunque no quisieran se tenían que morder la lengua y tragar
saliva cada dos minutos.
John sintió que iba a eyacular rápido por
lo que embistió aún más rápido. El orgasmo llegó cuando él dejó dentro de
Cynthia un líquido espeso y completamente blanco.
Completamente exhausto se dejó caer en el
hombro izquierdo de Cynthia besándolo de manera tierna. Una vez ya calmado, se
rodó al lado que le correspondía en el piso quedando con su cara encima del
cabello de Cynthia.
-Y pensar que al fin eres mía.-John besó
sus labios otra vez.-Tan difícil que eso parecía, y lo logré.
-Pues no sigas cantando victoria
Lennon.-Cynthia fingió ponerse seria.
-Eso hago Cyn, todos los días que te veo a
mi lado. Aunque por otro lado espero que mi linda Cyn II ya este hecha.
Cynthia arqueó una ceja, ¿John quería que
su segundo hijo fuese una niña? Eso jamás se lo hubiese imaginado.
-¿En serio?-Respondió sin poder evitar
reírse.
-Si ¿Qué tiene de gracioso? Siempre he
querido que tengamos la parejita, o quizá gemelos.
®®®®
Ringo se quedó despierto gracias a que Zac
se enfermó, desde que salieron de la fiesta, Mo notó que el niño tenía fiebre
alta por lo que tuvo que desistir del camino al hotel para ir al hospital más
cercano.
Aunque no era algo bastante grave, no
pudieron evitar preocuparse, Zac tenía apenas tres meses y medio a esa edad
todos los niños se ponían difíciles en cuestión de salud, Ringo sabía eso
porque antes de nacer Zac se comió todo libro que pudiese contener temas sobre paternidad, desde que se
enteró que sería padre por primera vez se propuso ser un buen ejemplo para su
hijo, cada día que pasaba ponía lo mejor que estaba de su parte para lograrlo,
y los resultados le satisfacían.
Maureen se levantó de la cama no sin antes
mirar el reloj y observar el lado que correspondía a Ringo vacío, comprendió
que era su turno para cuidar del bebé a fin de cuentas ella ya había descansado
demasiado y Ringo desde la fiesta y el hospital apenas alcanzó a sentarse en un
sillón.
Se puso su bata de noche caminando hacia el
cuarto de Zac, Ringo estaba en el balcón observando desde ahí la ciudad
Parisina, vaya que era la cosa más hermosa que habían visto sus ojos, nunca ni
en sus más remotos sueños pensó que podría llegar hasta ese nivel; se había
acostumbrado desde Liverpool a no ser más que un muchacho con los estudios a
medio terminar gracias a su delicado estado de salud que tocaba en bares
nocturnos de mala muerte en Hamburgo.
Debió admitir que cuando Brian Epstein le
llegó con la noticia de que sería el reemplazo de Pete Best en The Beatles duró
cinco días para podérselo creer, pero bueno también eso se lo debía gracias al
excelente talento que adquirió desde niño para la batería.
No sintió la presencia de Maureen hasta que
ella rodeó su torso con sus brazos de porcelana, él sonrió de medio lado al
tiempo que ponía su mano sobre su brazo derecho.
-¿Por qué no te has ido a la cama Richard?
Ringo se giró aún estando encerrado en los
brazos de su esposa.
-Ya te dije que quiero cuidar de él.
-Pero Ringo no has dormido desde que
llegamos, debes pensar que con la fiesta, el hospital, mañana tienes ensayo con
los chicos…
-Sí pero el ensayo será a las cuatro, bien
puedo dormir el resto de la mañana, anda yo seguiré cuidando de Zac tú vuelve a
la cama que hace frío.
Maureen resopló, si algo malo tenía Richard
era lo terco, pero ella también sabía ser terca así que no quitaría el dedo del
renglón hasta lograr que Ringo se fuese a dormir.
-Nada de eso señor Starkey, usted se va a
la cama, ahora.
Ringo esbozó una sonrisa, Mo tenía razón,
desde que llegaron del hospital no pegó el ojo en lo poco que iba de la noche,
la verdad es que sentía un cansancio enorme. El ensayo del día anterior se
pondría pesado, tenían que ensayar las canciones que iban a tocar en los
conciertos próximos que tocaban en México; claro si Urchutu ya no seguía
pensando que ellos eran una mala influencia para la juventud mexicana.
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