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domingo, 4 de agosto de 2013

Algunos sientan cabeza y otros…pues no tanto

La presentación en el cocktail fue bastante agradable, los chicos supieron cómo ponerle más ambiente a la fiesta, tocaron siete canciones de las más populares please please me. Twisth and soth, a hard da’y’s nigth, I love her entre otras.
Terminaron la ronda bastante cansados, John tuvo un leve dolor de garganta que lo privó de seguir disfrutando de la fiesta por lo que él, Cynthia y Julián se retiraron antes de la media noche. Ringo y Maureen se fueron con ellos pues Zac se empezó a poner molesto.
Solo se quedaron en la fiesta George, Pattie, Paul y Jane. Los cuatro se quedaron hasta que terminó después fueron a un club nocturno algo famoso en París, ahí siguieron la fiesta y para terminar un tanto ‘’alegres’’ en casa de Paul.
Apenas llegaron a la puerta lo primero que hizo George, quien ya iba bastante ebrio, no cabía decir que más que el mismo Paul, se cayó al entrar a la casa, seguido de Jane, Paul y Pattie soltaron la carcajada sosteniéndose de las paredes, al tiempo que caminaban torpemente hacia el interior.
-¡Eh Paulie!                                                         
George le lanzó los restos de un sándwich de jamón que cogió de una charola, Paul lo atrapó con la boca, masticó alegremente como si nada pasara, las chicas pusieron cara de asco y George se reía como un idiota tirado en el suelo.
El juego de atrapar comida y bebidas se tornaba aburrido, George quería jugar a algo más…divertido se levantó a duras penas de su sofá y anduvo hacia un estante sacando de ahí una botella de brandy ya vacía.
-¿Qué les parece si jugamos verdad o reto?
Pattie y Jane se voltearon a ver, Pattie por su parte sabía muy bien por donde quería ir su novio, y no era algo muy agradable siendo que cuando a George se le ocurría jugar ‘’verdad o reto’’ los reto siempre eran un tanto fogosos.
-¡No empieces con tu jueguito otra vez George!
George alzó los brazos al tiempo que movía las manos y hacía gestos de burla, Pattie se enfadó.
-¿A caso no la has pasado bien terroncito?-George se sentó a su lado, besaba su cuello al tiempo que metía su mano dentro de su blusa logrando coger uno de sus senos.—Que yo sepa a ti te encanta jugar verdad o reto, siempre terminas disfrutando más que yo, acuérdate de la última vez que jugamos.
Pattie pintó una sonrisilla boba en su rostro, sí ni falta hacía que se lo recordara nada mas de acordarse de cómo Eric Clapton se movía dentro de ella…¡Dios! Pero una cosa era Eric y otra muy diferente Paul, estaba segura que Paul era demasiado tiernito, y a ella le gustaban las cosas rudas, salvajes, justo como George. Por eso era su hombre perfecto,
-Pero es que no creo que Paul sirva mucho para eso…
-¡Ten cuidado con lo que dices zorra!
Jane se acercó a ella dándole un jalón en el cabello, Pattie estaba bastante borracha, cuando se emborrachaba y le buscaban pleito tendía a ponerse agresiva, y Jane le buscó. Se puso en pie con dificultad, agarró aire y se tiró encima de Jane empezaron a rodar por el suelo, jalándose de los cabellos, dándose, mordidas, rasguños, arañazos, Jane se quedó encima de Pattie por un momento lo que le permitió darle un golpe en un ojo  otro más en la nariz lo que le causó hacerla sangrar.
Entre tanto George y Paul se divertían jugando cartas, el que perdiera, perdía consigo una prenda de ropa y a Paul solamente le quedaba la ropa interior dado a que George le había quitado hasta los calcetines.
-¡Ya vale George no quiero seguir jugando!
Paul hizo ademán de irse, sin embargo George le miró de manera burlona.
-¿Qué? Al bebé Paul no le gusta perder.
-No soy un bebé.
-Sí lo eres.
George tenía toda intención de molestar a Paul, no sabía cómo pero siempre lo lograba.
-¡Ya George dije que no! Mira, solamente tengo unos miserables bóxers encima tu solamente te has quitado el saco, la corbata y al camisa, a mí ya me bajaste 200 libras del bolsillo.
-¡¿Y que!?-Vociferó George sintiéndose ofendido.-Es tu culpa por no saber jugar bien naipes.-Luego giró su cabeza, Pattie y Jane seguían dándose de golpes, pensaron que se cansarían solas pero al parecer las cosas no eran así.-¿Qué me dices de ir a desapartarlas?
Paul lo meditó un poco, echó un vistazo hacia donde estaba Jane y la verdad estaba muy furiosa, no quería tener un lindo rasguño como los que Pattie tenía en la cara por lo que se abstuvo de hacerlo.
-Creo que mejor hay que dejar que se desahogan, dicen que los golpes son una manera muy chévere de desahogo personal.
George lanzó una carcajada, en fin eran ellas quienes estaban peleándose no ellos, siguió mirando a su alrededor, descubrió en la mesita que estaba enseguida de la puerta un periódico, gateó hasta allá dado que por su condición de ebrio ya no podía ponerse en pie, lo tomó y leyó el encabezado donde con letras grandes y claras anunciaban en compromiso de Dorthy Rohne con un tal Frederick Zoller, un alemán con millones en la bolsa.
Paul miró a George, a esas alturas nada podía hacer, lo único que hizo fue apurar su trago de Wiskhey y servirse otro. Al menos con alcohol mitigaba un poco la rabia que lo consumía por dentro.
-¿Es por esto que has estado con el humor tan negro este día?
Paul no podía negarlo, si bien rompió con Dorothy en 1963, sin embargo la extrañaba, la extrañaba muchísimo. Ya no podía hacer nada por volverla a su lado, ella ya no volvería a pertenecerle y debía dejarla ir aunque le pesara. Ahora él estaba con Jane, para el mundo Paul McCartney y Jane Asher eran la pareja perfecta, todos los veían casados y con un montón de hijos. Pero no era lo que Paul mismo quería.
Ese niño que perdió Dorothy fue el motor que la impulsó a aventarlo.
-Sigamos jugando.
Paul volvió a su sitio, quería olvidar, beber hasta no saber de si mismo, las chicas hacía rato que dejaron de pelearse quedándose dormida una sobre la otra, hasta parecían lesbianas.
-Te doy un consejo Paul.-George volvió a su lugar, aun en su estado de embriaguez tenía algo de cordura.-Ve a Liverpool, hazle una visita y cuéntale de tus planes nada pierdes.
Paul se carcajeó, ¡Como si fuese tan fácil! No podía llegar con un ramo de flores a casa de Dothy y decirle ‘’Hola preciosa soy Paul, si Paul McCartney el mismo que te obligaba a lucir tipo Bridgette Bardot ¿Te acuerdas de mí? Pues bien ¿Qué crees? Que por pura casualidad sigo enamorado ¡Vamos a casarnos!’’ Estaba seguro que apenas terminase de hablar y la chica lo mandaría al demonio, tenía que admitir que nunca fue un buen novio ni para ella ni para Jane. En teoría no era bueno para nadie, solo tenía a la música como compañera.
Esa noche quería olvidar, jugar, reír, divertirse, beber hasta no saber de sí mismo. Eso haría, bebería hasta no saber nada de nadie; absolutamente de nadie. Tomó la botella de Wiskhey se la empinó y bebió de un solo trago, George solo se limitaba a observar, definitivamente tenía que estar muy dolido para actuar así y le daba lástima. Paul tenía la oportunidad justo en su maldita cara y como si nada la dejaba ir.
®®®®
La vida de John Lennon cambió en dos cosas; la primera es que estaba casado con la enojona más bella  de Liverpool o sea Cynthia Powell aún no se acostumbraba a la idea de que por fin Cyn fuese su esposa. Y la segunda que tenían un hijo,, el pequeño Julián o Jules como le llamaba Paul para no mencionar el nombre completo.
Ese par eran su principal motor de vida, por un lado Cynthia por ser la única mujer en la tierra capaz de domarlo, por el otro estaba Julián que aunque era un bebé muy hermoso; el único problema es que no dejaba de llorar.
John caminaba de aquí para allá en aquella suite presidencial del Chateau Hotel de París sin poder callar al pequeño Jules, que al parecer heredó el mismo genio de su madre. Claro el recordar como Cynthia lo pateaba, cacheteaba y golpeaba antes de ser su novia le dio risa, pero bien dicen que quien persevera alcanza él perseveró y alcanzó.
-Jules, Jules, Jules, Jules.-John se sentó en la orilla de la cama al tiempo que se ponía a Julián en las piernas y empezaba a mecerlo.-Creo que sacaste mas lado Powell que Lennon eh.-Julián dejó de llorar poniendo su mirada fija en su padre.-Sí si te diré que tu madre y yo antes de casarnos tuvimos varios altercados, aunque debo decir que Cyn cuando se enoja se ve no linda, lindísima si nada mas vieras como se le abren esos ojos azules que tiene, no has visto nada amigo.
Julián se soltó a reír, John se extraño por eso ¿A caso lo estaba entendiendo? ¡Pero si apenas era un bebé! ¿Cómo le iba a entender? En fin eso era lo de menos, como vio que el plan daba resultado siguió platicando.
-Deja que crezcas.-Luego lo paró sosteniéndolo debajo de los brazos.- Puede que te deje subirte al escenario, sería bien que empezaras a conocer el negocio, estoy seguro que serás un gran rockero no un típico van Gogh como dice Cyn. Eso no te sienta para nada.
-¡Gigu. Gigu!-Julián se puso a aplaudir constantemente. Eso de ser artista de rock le gustaba, sí, cuando creciera, ganaría dinero y sería como su padre.
Otra vez estaban de acuerdo, Julián se puso a hacer burbujas con saliva manchando con ellas la pijama de seda negra de su padre. Pronto el sueño vencería al niño,, Julián bostezo al tiempo que se estiraba en los brazos de John lo único que tuvo que hacer fue mecerlo y tararearle Hello Little Girl y listo, Julián se quedó dormido.
Cynthia iba saliendo del baño enredada en una toalla en el cuerpo y otra en el cabello. No pudo evitar quedarse parada junto a la puerta, John y Julián siempre fueron un buen equipo. Sentía muchas veces que su hijo tenía más conexión con su padre que con ella misma. Cosa que al contrario de disgustarle, le agradaba en demasía.
John no se dio cuenta de que Cynthia lo observaba cantar a Julián, cuando terminó de hacer su presentación privada para su hijo lo depositó suavemente en su cuna, no sin antes ponerle a Floffy, su oso de peluche favorito.
-Es increíble que se lleven tan bien ustedes dos.
John se giró rápidamente, Cynthia seguía recargada en la puerta sin dejar de sonreír, vaya que Lennon lograba impresionarla más de la cuenta. John se acercó a ella tomándole de la cintura al tiempo en que ambos se fundían en un beso tierno, que con el tiempo comenzó a tornarse demasiado salvaje. Ambos se separaron con las respiraciones agitadas y los labios hinchados.
-¿Sabes en que he estado pensando últimamente Cyn?
John acariciaba el hombro derecho de su mujer, haciendo dibujos circulares con su dedo índice.
-¿En que?
-Pues en que Jules está demasiado solo.-John acariciaba un mechón de cabello enredándolo en su dedo índice.-He pensado en que tal vez un hermanito no esté para menos.
Cynthia movió los labios de un lado a otro muchas veces pensó en la idea de tener otro hijo, Julián ya tenía dos años y bueno ella quería tener una familia grande, si mucho con unos tres o cuatro hijos como máximo.
-Pues fíjate que yo he pensado lo mismo que tú.
John atrajo mas a Cynthia hasta hacer que sus pelvis se rozaran, Cynthia comprendió el mensaje. No tuvo nada más que decir cuando ya se encontraba con sus piernas alrededor de la cintura de su marido, mientras se lo comía a besos, John a tientas caminaba hacia la cama, la cual no hayo, desesperado por entrar rápido en acción pues prefirió hacerlo en el piso a fin de cuentas estaba alfombrado.
Se deshizo rápidamente de la toalla que cubría el cuerpo de su mujer. Una vez que la desnudó se quedó contemplándola como un perfecto idiota, admiraba esas curvas, sus senos los cuales en proporción eran algo grandes, redondos y firmes como un par de pierdas. Sus ojos se centraron en los pezones sonrosados, erectos. Se le hizo agua la boca con solamente imaginarse mordisqueando, lamiendo y chupando ese par de botones rozados.
-¿A que estas esperando Lennon?-Murmuró Cynthia todavía de bajo del cuerpo de John.
-Siempre ansiosa no cielo.
Cyn se conformó con sonreír de medio lado y encoger los hombros, a fin de cuentas las noches de sexo con John la dejaban siempre de buen humor. John comenzó con su labor. Primero fueron los pezones, juntó los pechos de Cyn metiéndolos a ambos dentro de su boca, su lengua se sentía caliente, mordisqueando sus pechos le hacía sentir un placer infinito, a esas alturas su entro ya estaba empezando a humedecerse con sus fluidos,  abrió sus piernas dejando que su marido se metiese entre ellas listo para penetrarla, pero antes de hacer eso John llevó a su boca dos de sus dedos los cuales fueron directo a su vagina entrando y saliendo primero despacio y después rápido, Cynthia estaba aferrándose con las uñas a la espalda de John, Este sentía dolor, pero no se quejaba es más le encantaba amanecer al día siguiente con marcas en el cuerpo.
Cuando ya sentía que no podía más se preparó par a embestir, entró quedamente por temor a dañarla, era lo que menos quería, una vez dentro dio unas cuantas penetraciones, Cynthia no podía disimularlo, así era de principio primero un dolor leve que después se convertía en placer, John se quedó quieto unos instantes, solo era hasta que Cynthia se acostumbraba a que él estuviese dentro de ella. Al fin volvió a lo suyo, sus penetraciones fueron haciéndose más intentas con el tiempo.
Al último el cuerpo de Cyn se movía al compas que él le marcaba, lo difícil ahí era abstenerse de gemir, no querían despertar a Julián y que el niño con su llanto les arruinase el momento de pasión así que aunque no quisieran se tenían que morder la lengua y tragar saliva cada dos minutos.
John sintió que iba a eyacular rápido por lo que embistió aún más rápido. El orgasmo llegó cuando él dejó dentro de Cynthia un líquido espeso y completamente blanco.
Completamente exhausto se dejó caer en el hombro izquierdo de Cynthia besándolo de manera tierna. Una vez ya calmado, se rodó al lado que le correspondía en el piso quedando con su cara encima del cabello de Cynthia.
-Y pensar que al fin eres mía.-John besó sus labios otra vez.-Tan difícil que eso parecía, y lo logré.
-Pues no sigas cantando victoria Lennon.-Cynthia fingió ponerse seria.
-Eso hago Cyn, todos los días que te veo a mi lado. Aunque por otro lado espero que mi linda Cyn II ya este hecha.
Cynthia arqueó una ceja, ¿John quería que su segundo hijo fuese una niña? Eso jamás se lo hubiese imaginado.
-¿En serio?-Respondió sin poder evitar reírse.
-Si ¿Qué tiene de gracioso? Siempre he querido que tengamos la parejita, o quizá gemelos.
®®®®
Ringo se quedó despierto gracias a que Zac se enfermó, desde que salieron de la fiesta, Mo notó que el niño tenía fiebre alta por lo que tuvo que desistir del camino al hotel para ir al hospital más cercano.
Aunque no era algo bastante grave, no pudieron evitar preocuparse, Zac tenía apenas tres meses y medio a esa edad todos los niños se ponían difíciles en cuestión de salud, Ringo sabía eso porque antes de nacer Zac se comió todo libro que pudiese  contener temas sobre paternidad, desde que se enteró que sería padre por primera vez se propuso ser un buen ejemplo para su hijo, cada día que pasaba ponía lo mejor que estaba de su parte para lograrlo, y los resultados le satisfacían.
Maureen se levantó de la cama no sin antes mirar el reloj y observar el lado que correspondía a Ringo vacío, comprendió que era su turno para cuidar del bebé a fin de cuentas ella ya había descansado demasiado y Ringo desde la fiesta y el hospital apenas alcanzó a sentarse en un sillón.
Se puso su bata de noche caminando hacia el cuarto de Zac, Ringo estaba en el balcón observando desde ahí la ciudad Parisina, vaya que era la cosa más hermosa que habían visto sus ojos, nunca ni en sus más remotos sueños pensó que podría llegar hasta ese nivel; se había acostumbrado desde Liverpool a no ser más que un muchacho con los estudios a medio terminar gracias a su delicado estado de salud que tocaba en bares nocturnos de mala muerte en Hamburgo.
Debió admitir que cuando Brian Epstein le llegó con la noticia de que sería el reemplazo de Pete Best en The Beatles duró cinco días para podérselo creer, pero bueno también eso se lo debía gracias al excelente talento que adquirió desde niño para la batería.
No sintió la presencia de Maureen hasta que ella rodeó su torso con sus brazos de porcelana, él sonrió de medio lado al tiempo que ponía su mano sobre su brazo derecho.
-¿Por qué no te has ido a la cama Richard?
Ringo se giró aún estando encerrado en los brazos de su esposa.
-Ya te dije que quiero cuidar de él.
-Pero Ringo no has dormido desde que llegamos, debes pensar que con la fiesta, el hospital, mañana tienes ensayo con los chicos…
-Sí pero el ensayo será a las cuatro, bien puedo dormir el resto de la mañana, anda yo seguiré cuidando de Zac tú vuelve a la cama que hace frío.
Maureen resopló, si algo malo tenía Richard era lo terco, pero ella también sabía ser terca así que no quitaría el dedo del renglón hasta lograr que Ringo se fuese a dormir.
-Nada de eso señor Starkey, usted se va a la cama, ahora.
Ringo esbozó una sonrisa, Mo tenía razón, desde que llegaron del hospital no pegó el ojo en lo poco que iba de la noche, la verdad es que sentía un cansancio enorme. El ensayo del día anterior se pondría pesado, tenían que ensayar las canciones que iban a tocar en los conciertos próximos que tocaban en México; claro si Urchutu ya no seguía pensando que ellos eran una mala influencia para la juventud mexicana.